Hace un año, la preocupación giraba en torno a la supervivencia del tratado comercial con Estados Unidos. Hoy, la pregunta que prevalece es sobre las características que asumirá este acuerdo en el futuro. La estrategia geopolítica de la presidenta Sheinbaum, basada en la paciencia y una visión de largo plazo, complementada por la labor del secretario Ebrard, quien mantiene una comunicación constante con los negociadores estadounidenses, ha permitido establecer un diálogo continuo que no se observa con ningún otro país.
Más del 80% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos están exentas de aranceles, lo que ha conducido a un crecimiento sostenido en estas transacciones comerciales. Actualmente, se mantiene una comunicación respetuosa sobre los temas que preocupan a ambas naciones, asegurando que, aunque los desafíos persisten, el comercio sigue avanzando con la certeza de que la relación comercial con Estados Unidos permanecerá fuerte. Evidentemente, fortalecer la economía de América del Norte es un objetivo que beneficia a todos.
Un área clave para progresar es la mejora de la integración entre las economías mexicana y estadounidense. Es esencial entender que las características del déficit comercial de Estados Unidos con México son distintas en comparación con otros países. Por ejemplo, un producto mexicano puede contener hasta un 40% de componentes estadounidenses antes de llegar al vecino del norte. Esto brinda una ventaja comercial que interesa a ambas partes. Los estadounidenses deberían considerar que fortalecer la economía mexicana, el principal comprador de sus productos, es una estrategia que beneficia a ambos países. México, además, puede ofrecer resiliencia y seguridad en el suministro de insumos y artículos esenciales, en un contexto donde los derechos de propiedad se respetan y hay pocas restricciones no arancelarias.
En este sentido, México ha tomado medidas para disminuir su dependencia de otras regiones que han impactado negativamente a sus empresas. Las recientes medidas arancelarias han contribuido a una reducción de importaciones en sectores específicos. No obstante, es fundamental avanzar en la sustitución de insumos de otras regiones por aquellos producidos en América del Norte, lo que requiere fortalecer el tratado y fomentar políticas industriales comunes. Sectores como el farmacéutico, dispositivos médicos, electrónica y electrodomésticos presentan grandes oportunidades para potenciar el comercio conjunto.
El complejo escenario del reordenamiento del comercio global podría favorecer a México si se estrechan aún más las relaciones con Norteamérica, al tiempo que se exploran nuevos mercados como Europa, mediante la renovación de acuerdos comerciales e inversiones. La economía mexicana inicia una fase de recuperación, en la que los factores externos de incertidumbre comienzan a ceder. Si bien el panorama se presenta complicado, la estrategia y la paciencia parecen estar dando sus frutos. La clave está en mantener el impulso y fortalecer las alianzas estratégicas que permitan a México aprovechar al máximo su posición en el escenario global.
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