En un entorno financiero cada vez más agresivo, la competencia entre entidades tradicionales y aquellas de base tecnológica se intensifica. Las instituciones financieras, desde grandes bancos hasta Sociedades Financieras Populares (Sofipos), están adaptándose y evolucionando para ofrecer servicios más atractivos. Este fenómeno ha tomado impulso tras la reciente “guerra de tasas”, donde múltiples entidades han ofrecido rendimientos atractivos debido a tasas de referencia más elevadas.
Después de este episodio, muchas Sofipos se están orientando a obtener licencias bancarias, lo cual ha generado una presión significativa sobre los bancos tradicionales para revitalizar sus estrategias y procesos. Según Álvaro Vértiz, socio y director nacional de DGA Group, existe una distinción fundamental entre los bancos innovadores, que nacen con el objetivo de transformar el mercado, y aquellos tradicionales que han decidido simplemente “digitalizar” sus servicios, sin un cambio significativo en su enfoque.
Además, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) actualmente está procesando siete solicitudes para la creación de Instituciones de Banca Múltiple, de un total de 12 presentadas en 2023. Esto refleja un creciente interés por parte de nuevos jugadores en el mercado, lo que enfatiza la importancia de tener estrategias digitales centradas en el usuario que realmente ofrezcan un valor diferencial.
Carlos Valderrama, director del despacho legal especializado en fintech Legal Paradox, sostiene que las entidades tradicionales deben optar entre desarrollar sus propuestas digitales internamente o hacerlo a través de un modelo autónomo. El caso de Nequi en Colombia, que operó de manera independiente y logró captar más de 20 millones de usuarios, ilustra la eficacia de esta estrategia. Valderrama enfatiza que esta autonomía es clave para evitar la competencia interna entre los usuarios del banco y aquellos que buscan alternativas digitales.
En este contexto, Vértiz subraya que los bancos tradicionales tienen el potencial de adaptarse y modernizar su infraestructura para atender los numerosos segmentos de mercado que ya están siendo conquistados por las fintechs. Sin embargo, la adaptación no está exenta de desafíos, y es esencial que estas instituciones eviten cometer los mismos errores del pasado, tanto en la formulación de sus estrategias digitales como en su ejecución.
La transformación del sector bancario es, sin duda, un proceso en curso que requerirá un enfoque estratégico y una disposición a aprender de las experiencias del presente.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


