Sus particularidades, en ocasiones, responden a rasgos inusuales de nacimiento. Otras especies, en cambio, han tenido diversos cambios con el fin de adaptarse a su entorno.
Las aguas estadounidenses de los lagos de Minneapolis siguen llenándose de unos peces dorados de dimensiones absurdas.
Según los expertos, estos animales, que miden entre 60 y 90 centímetros, serían los tradicionales ‘goldenfish’ que se emplean como mascotas.
Todo indica que los entonces ‘pececitos’ incrementaron su tamaño cuando fueron arrojados en agua dulce.
Y, aunque parezca una singularidad, esta situación ha preocupado a los especialistas. Pues los peces entran al hábitat como especie invasora y generan un impacto negativo en la fauna y en el ecosistema.
El gran tamaño es una cualidad que los hace ser imponentes, pues “les permite dominar ciertos tipos de ecosistemas“, ratificó el profesor Przemek Bajer de la Universidad de Minnesota.


