Los responsables de los museos de todo el mundo muestran el rechazo y el disgusto por los recientes ataques contra obras de arte de activistas climáticos, el último contra una pieza de Andy Warhol en la Galería Nacional de Camberra (Australia). “Los activistas responsables subestiman la fragilidad de estas irreemplazables obras de patrimonio cultural mundial, que deben ser conservadas. Como directoras y directores de museos responsables de las obras, su peligrosidad nos ha conmovido profundamente”, el Consejo Internacional de Museos.
Hace semanas, los responsables de las principales pinacotecas del mundo consideraban la posibilidad de pronunciarse ante estos actos que han afectado a obras como Los almiares de Monet en el Museo Barberini de Potsdam; La joven de la perla, de Vermeer, en la galería Mauritshuis de La Haya, y Las majas de Goya en el Museo del Prado, entre otras. La principal preocupación, explican desde uno de los museos españoles, es que cualquier manifestación por su parte se interpretara como una llamada de atención sobre sus salas, es decir, que se convirtiera en un reclamo para los ataques. Finalmente, los directores han entendido que ya son “ese lugar de escenificación de las protestas”, al margen de lo que puedan decir o hacer.
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