La desigualdad de ingresos en Los Ángeles ha sido durante mucho tiempo un tema candente. Muchos de los ricos de la ciudad han estado evadiendo impuestos a través de complejas estructuras corporativas. Como resultado, una gran cantidad de personas sin hogar viven en las calles de la ciudad. Sin embargo, el gobierno de la ciudad ha implementado una nueva estrategia para abordar la cuestión: la “tasa de mansiones” que se aplica a las viviendas de lujo que son propiedad de estas personas adineradas.
Esta medida ha generado la ira de los ricos de la ciudad, quienes han comenzado a “escapar” de Los Ángeles para evitar pagar una tasa adicional por viviendas de más de 3 millones de dólares. El acto de abandono de estas personas adineradas ha sido calificado como una “operación de salvación propia”, que refleja su desprecio por los más necesitados. De hecho, los críticos sugieren que se trata de un acto egoísta para no contribuir a la sociedad.
Por otro lado, algunos defensores del impuesto creen que los ricos deberían ayudar a los pobres. Ellos argumentan que los ricos de la ciudad tienen la capacidad de pagar más impuestos y que este dinero debería ir a personas necesitadas para mejorar su calidad de vida. Los defensores de los derechos de los sin hogar han saludado esta medida como un avance en su lucha contra la falta de vivienda.
En última instancia, la tasa de mansiones está siendo considerada como un éxito en el abordaje de la desigualdad de ingresos en Los Ángeles. Esto demuestra que el gobierno está trabajando por mejorar la situación de los más pobres, mientras se asegura de que los ricos no evadan impuestos. A pesar de las críticas, se espera que la tasa persista y que aquellos que huyen de la ciudad sigan siendo responsables ante la comunidad.
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