Investigadores de la Universidad Rockefeller en Estados Unidos identificaron que el losartán, un fármaco comúnmente usado para tratar la hipertensión, activa el tejido adiposo marrón en ratones, lo que mejora su metabolismo. Este hallazgo sugiere que el uso del losartán podría ser una opción clínica para estimular la grasa parda, relacionada con una mejor salud cardiovascular y, por primera vez, con beneficios para la salud mental.
El equipo liderado por Paul Cohen analizó los historiales médicos de 100,000 pacientes del Memorial Sloan Kettering Cancer Center y encontró que quienes tenían grasa parda presentaban menos enfermedades. En comparación con un estudio previo de 2021, esta investigación amplió la muestra y consideró más de 500 códigos de diagnóstico, lo que permitió descubrir nuevas asociaciones.
Los científicos estudiaron tomografías por emisión de positrones y tomografías computarizadas realizadas a pacientes oncológicos para detectar la presencia de tejido adiposo marrón en seis regiones del cuerpo, incluyendo cuello, axilas, corazón y riñones. Nicolás Gómez-Banoy, endocrinólogo del laboratorio, aplicó un sistema de aprendizaje automático para medir la actividad total y regional de la grasa parda en cada paciente.
Se observó que la localización del tejido adiposo marrón influye en el tipo de enfermedades que se presentan. Por ejemplo, una mayor actividad en la zona axilar se relacionó con un menor riesgo de hipertensión. En general, los pacientes con grasa parda mostraron mejores niveles glucémicos, perfiles lipídicos, índices ecocardiográficos y menores marcadores inflamatorios.
El análisis también reveló que quienes tomaban bloqueadores de los receptores de angiotensina II (ARA II), como el losartán, tenían más grasa parda en sus exploraciones. Para profundizar, los investigadores expusieron células de grasa parda al losartán y confirmaron que el medicamento incrementaba su actividad metabólica. Además, descubrieron que el mecanismo molecular que activa la grasa parda es diferente al que reduce la presión arterial.
"El hecho de que sus distintos efectos estén mediados por diferentes vías moleculares es ventajoso, ya que podríamos aislarlas potencialmente en futuras terapias. De esa forma, se podría estimular la grasa parda en personas con presión arterial normal", explicó Gómez-Banoy.
En ratones sanos tratados con losartán, se observaron mejoras metabólicas como un aumento en el gasto energético, consumo de oxígeno y producción de dióxido de carbono, sin cambios en el peso corporal. Además, se encontraron vínculos con la salud mental, ya que los pacientes con grasa parda presentaron menos casos de ansiedad y depresión.
Gómez-Banoy señaló que la relación entre salud metabólica y menor incidencia de enfermedades psiquiátricas podría estar mediada por la grasa parda. Por otro lado, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), usados para la depresión, mostraron un efecto inhibidor sobre la actividad de este tejido.
Los hallazgos abren nuevas líneas de investigación, incluyendo el estudio de la genética de personas con altos niveles de grasa parda, su relación con trastornos mentales y posibles efectos secundarios como osteoporosis y enfermedades de la piel. Además, otros medicamentos además del losartán también podrían influir en la actividad de la grasa parda.
Paul Cohen afirmó que "esto es solo el comienzo" en la exploración de estas nuevas vías terapéuticas.
Datos basados en información reportada originalmente por infosalus.com.






Deja un comentario