En medio de un ambiente festivo y de celebraciones, la reciente muerte de cinco personas durante los festejos del mundial ha encendido alarmas sobre el consumo de alcohol y su implicación en la violencia y la salud pública en México. Especialistas y organizaciones sociales han hecho un llamado urgente a la creación de una Política Nacional y Fiscal contra el Alcohol, que no solo restrinja la publicidad sino que también regule la disponibilidad de estas bebidas.
La industria cervecera, que generó ventas estimadas en 2.5 millones de dólares por cada partido del mundial celebrado en el país, ha mostrado una influencia significativa en la economía, mientras que el costo social de sus productos se vuelve cada vez más evidente. En 2024, se prevé que la industria del alcohol genere ingresos por 750,000 millones de pesos, mientras que su contribución fiscal es desproporcionada: alrededor de 57,000 millones de pesos. Esta situación es alarmante, considerando que el gobierno destina cerca de 557,000 millones anuales para abordar problemas de salud vinculados al consumo de alcohol.
Yahaira Ochoa Ortiz, de Salud Justa Mx, subrayó que, a medida que la industria se beneficia, la población sufre las consecuencias, padeciendo muertes y enfermedades derivadas del abuso en el consumo de estas bebidas. La reciente ola de violencia, incluyendo siniestros viales y un aumento en la violencia de género, ha sido atribuida en gran medida al consumo de alcohol durante estas festividades.
En este contexto, Ochoa Ortiz ha enfatizado la necesidad de implementar políticas públicas que incluyan un aumento de impuestos, regulación en la disponibilidad de alcohol y restricciones en su comercialización. Estas medidas no son meras sugerencias; son pasos cruciales que deben ser atendidos tanto por el gobierno como por el Congreso.
Por otro lado, Alonso Robledo, vocero de la Red de Acción Sobre Alcohol, presentó un dato revelador: un incremento del 10% en el precio de las bebidas alcohólicas podría resultar en una disminución del 12% en el consumo de cerveza y del 14% en licores y destilados. Esto pone de manifiesto la relación entre el costo y el consumo, resaltando que las decisiones fiscales pueden influir directamente en los hábitos de consumo de la población.
Diana Alvarez, de Voces Jóvenes por Derecho a la Salud Mx-Servicios a la Juventud A.C, ha calificado como preocupante el mensaje que se está transmitiendo al normalizar el consumo de alcohol en eventos masivos, sugiriendo que esto podría llevar a una cultura del abuso y a la normalización de la violencia relacionada.
La intersección entre la economía del alcohol y la salud pública se hace cada vez más patente, y la necesidad de medidas efectivas se vuelve inminente. La violencia y los daños a la salud son un alto precio a pagar por la cultura de consumo que se ha establecido, y las voces de expertos y organizaciones están demandando que el país tome acciones decisivas para mitigar estos problemas.
La situación actual es crítica y requiere atención inmediata. Las propuestas para aumentar impuestos y regular el acceso al alcohol son más que necesarias; son esenciales para salvaguardar la salud de la población y evitar que más vidas se pierdan. En un país donde el costo de no actuar es elevado, es fundamental encontrar un equilibrio entre la celebración y la conciencia social en torno a los efectos del consumo de alcohol.
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