#Fútbol | En el partido contra Monterrey, Luis Ángel Malagón tuvo una de sus mejores noches desde que se convirtió en portero del América en diciembre pasado. La atajada de penal que hizo a Joao Rojas resultó en la victoria y la clasificación del equipo a la fase final del Clausura 2023.
Su perseverancia y capacidad de recuperación finalmente se vieron recompensadas, y ahora se perfila para convertirse en el nuevo portero titular del equipo.
Javier Torrente, el entrenador que lo debutó en primera división el 16 de febrero de 2016 ante Necaxa, cambió la vida del portero michoacano y le dio la oportunidad de dar un salto de calidad en su carrera al ficharlo en su equipo.
“Un día antes del cierre de registros me corren de Santos y me llaman de Morelia para que me integre al equipo, porque me habían visto en un equipo de tercera división en Zamora, Michoacán. Me registraron en la Sub 17, pasé por la 20 y de ahí me mandan a tercera división y pasaron cuatro años, fue entonces cuando me ve el Profe Javier Torrente, que era el entrenador del Morelia y el me debutó ante Necaxa en la Copa MX, pero vino la pandemia, venden al equipo y me compra precisamente Necaxa”, expuso.
Aunque ante el ojo público, el surgimiento de Luis Malagón está ligado en sus inicios a Monarcas Morelia, fue Santos Laguna quien le dió el primer empujón hacia el profesionalismo. Ahí contó con el consejo y apoyo inconmensurable de Oswaldo Sánchez, el ídolo que ha marcado su vida dentro de las canchas.
“Oswaldo (Sánchez) es una persona muy importante para mi vida y mi carrera. Yo llegué a Santos a los 12 años, y fue mi referente, siempre le iba a los equipos donde él estaba. Cuando llegó a Santos me quería regresar, extrañaba a mi mamá, hasta que Néstor Benedetich, el que era entrenador de porteros, me regaño y me dijo que Oswaldo no haría eso”.
“Néstor me lo presentó al día siguiente y yo estaba muy nervioso, él se puso a mis órdenes, hasta que me subieron a entrenar con el primer equipo y le pedí que fuera mi padrino, porque en la escuela me pidieron que eligiera uno y aceptó. Es alguien que me ha dejado marcado para la vida, lo quiero mucho “, aseveró.
La selección mexicana Sub 23, parecía ser el hábitat natural de Malagón, hasta que Jaime Lozano decidió confiar en Guillermo Ochoa de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Como la vida, la pelota también es irónica, y aunque en ese momento no tuvo otra opción que la de ser el segundo a bordo, actualmente sustituye al arquero del Salernitana en el club más mediático de la Liga MX.
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