Este domingo 28 de agosto, el presidente de Brasil y candidato a la reelección, Jair Bolsonaro, y su principal rival, el ex mandatario e izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, se lanzaron fuertes acusaciones durante el primer debate presidencial, uno de los momentos más esperados rumbo a las elecciones del 2 de octubre.
Líder en los sondeos, el fundador del Partido de los Trabajadores (PT) fue el blanco elegido por Bolsonaro, que lo acusó de haber comandado entre 2003 y 2010 el gobierno “más corrupto de la historia” por los desvíos en la estatal Petrobras en el escándalo Lava Jato por el que fue condenado y luego absuelto por ser víctima de “lawfare”.
El jefe de Estado le dijo dos veces “expresidiario” a Lula, quien le respondió que “está más limpio que el presidente y su familia” y prometió eliminar los decretos con secretos de Estado por 100 años firmados por Bolsonaro sobre gastos y personas con las que se reúne.
El ultraderechista Bolsonaro, de 67 y segundo en las encuestas, dijo por su parte que “no aceptará provocaciones”.
“Me van a acusar de todo lo que se pueda imaginar. No vamos a defendernos, vamos a mostrar la realidad”, dijo antes del inicio el mandatario, que afirma que se convertirá en “blanco” de sus rivales.
Al igual que Lula, Bolsonaro esperó hasta último momento para confirmar su participación.
Organizado por un conjunto de medios brasileños, entre ellos la Rede Bandeirantes y el periódico Folha de S. Paulo, el debate es el primero del calendario de campaña para los comicios del 2 de octubre.
Inicialmente, los organizadores informaron que por sorteo Lula y Bolsonaro se ubicarían lado a lado. Pero según medios locales, eso fue cambiado de última hora por la emisora y no estuvieron juntos.
Además de Lula y Bolsonaro, el encuentro reunió a otros cuatro candidatos, entre ellos el exministro de Hacienda Ciro Gomes (PDT, centroizquierda); y la senadora Simone Tebet (MDB, centro), tercero (7 por ciento) y cuarta (2 por ciento) en los sondeos.
A lo largo de tres horas, los postulantes respondieron preguntas de los moderadores, de un conjunto de periodistas, y cuestionaron a sus adversarios.
Lula aprovechó para citar la menor deforestación en la Amazonía y el reasentamiento de tierras durante su gobierno, y acusó a Bolsonaro de corrupción y asociación con los grupos que han devastado la selva.
Ambos candidatos, vestidos con traje oscuro, camisa blanca y corbata, se acusaron mutuamente de mentir, pero la tensión fue especialmente palpable en la sala contigua, donde periodistas y políticos seguían el debate por una pantalla.
Ahí se registró un principio de tumulto durante una discusión entre el diputado André Janones, aliado de Lula, y el exministro de Medio Ambiente de Bolsonaro Ricardo Salles, que estuvieron a punto de golpearse.
Bolsonaro también fue criticado por los demás candidatos por el aumento de la deforestación durante su mandato, el avance de la inflación y el hambre.
La candidata Simone Tebet se convirtió en una de las principales críticas de Bolsonaro en el debate, al acusarlo de atentar contra la democracia en todo momento, no respetar la libertad de prensa, la independencia de la corte Suprema, del Poder Judicial y del Legislativo.
“Necesitamos cambiar al presidente de la República”, dijo.
En la calle, activistas del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula realizaron un carnaval frente al estudio de televisión en Sao Paulo, donde se realizaba el debate.
Un contingente de simpatizantes de Bolsonaro también llegó al canal, pero fueron confinados a una calle aledaña.
Lula, que gobernó Brasil entre 2003 y 2010, lidera la carrera con 47 por ciento de la intención de voto contra 32 por ciento de Bolsonaro, según una encuesta del Instituto Datafolha publicada el 18 de agosto. Otros sondeos también ubican a Lula en la delantera, aunque con una ventaja menor.
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