En las últimas semanas, el mundo ha dirigido su atención a las celebraciones del Año Nuevo Chino, un momento que simboliza el cierre de ciclos y el inicio de nuevos comienzos. En contraste con estas festividades, surge la propuesta de “Umbrales”, un proyecto que se ha manifestado como un espacio de tránsito entre distintas dimensiones del arte. Esta feria, concebida por Alejandro Sordo Guzmán, ha sido diseñada como un entorno multidisciplinario donde convergen diversas generaciones, trayectorias y sensibilidades del arte contemporáneo.
“Umbrales” no se limita a ser una exposición colectiva tradicional; se erige como un hábitat de reflexión sensitiva. Desde su inicio, esta feria ha buscado fortalecer la comprensión del arte como una herramienta transformadora, más allá de la simple representación. El arte, en este contexto, actúa como una tecnología de conciencia que puede alterar la percepción y la experiencia del espectador.
La reciente edición se desarrolló en el marco de la Semana del Arte en la Ciudad de México, donde “Umbrales” presentó una alternativa a las ferias convencionales, a menudo caracterizadas por su saturación visual y la rapidez en las transacciones. Este proyecto propone una desaceleración deliberada, priorizando la calidad del encuentro entre el espectador y la obra de arte, y apelando a aquellos que buscan una resonancia personal con las expresiones artísticas.
El recorrido a través de “Umbrales” estaba meticulosamente estructurado para provocar un tránsito tanto emocional como físico en los visitantes. La propuesta abarcó distintas dimensiones de la percepción, desde la luz hasta aspectos sonoros, convirtiendo cada obra en un vehículo de transformación. A medida que el público cruzaba los doce umbrales, no solo se involucraba con el arte contemporáneo, sino que participaba en un ejercicio consciente de autodescubrimiento, explorando el poder del arte como un pasaje hacia nuevas realidades.
Los artistas participantes compartieron una visión del arte como un proceso vivo. Entre ellos, Carlos Génova ofreció una investigación sobre la distorsión del tiempo, mientras que Damián Suárez reflexionó sobre la dignidad y el presente. Otras obras abordaron temas de fragmentación, criticaron sistemas de orden y medición, exploraron el cuerpo como archivo de experiencias y examinaron la luz como una experiencia sensorial pura. Cada propuesta no solo enriquecía la feria, sino que también se integraba en un tejido colectivo, creando un ecosistema artístico que dialogaba tanto con el espectador como entre las obras mismas.
La clausura de esta edición coincidió simbólicamente con el Año Nuevo Chino, un ciclo que nos recuerda que el tiempo es una espiral de renovación y transformación. “Umbrales” no se despidió como un final, sino como una pausa reflexiva y ritual que invita a volver a comenzar desde un lugar diferente.
Alejandro Sordo Guzmán, crítico de arte y curador, ha sido clave en la profesionalización del sistema de arte contemporáneo en México. Su labor ha ido más allá de la creación de exposiciones; ha trabajado en la consolidación de modelos integrales que conectan el pensamiento crítico con distintas instancias del arte. Su legado incluye intervenciones que han colaborado con instituciones tanto nacionales como internacionales, estableciendo diálogos significativos entre el arte y otras disciplinas.
La fuerza de “Umbrales” radica en su capacidad para conectar talentos individuales en una armonía colectiva que trasciende la suma de sus partes. Cada pieza expuesta invita a desafiar lo conocido, abriendo portales de percepción que sanan y transforman al espectador.
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