La Música como Puente Cultural: La Labor de Julietta Beas y el Coro de Madrigalistas
Julietta Beas, originaria de Tepic, Nayarit, vive y respira música. Desde que tenía apenas 7 años, su voz se unió a un coro infantil, marcando el inicio de una apasionante carrera que la llevó a la Ciudad de México en busca de mayores oportunidades en el ámbito del canto operístico. Una década después, Beas es una destacada integrante del Coro de Madrigalistas del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), una agrupación con 87 años de historia que ha mantenido viva la difusión del repertorio coral en el país.
El Coro de Madrigalistas, fundado en 1938 por Luis Sandi, ha sido un pilar en el acceso a las artes en México, llevando su música a escuelas, teatros y salas de concierto. Beas destaca que, a lo largo de su trayectoria, la diversidad musical ha sido un elemento clave. “Cantamos danzón, mambo, música brasileña y hasta nigeriana”, menciona, subrayando el enfoque inclusivo de la agrupación que busca atraer al público de una manera accesible y amistosa.
Con 30 integrantes, entre ellos 28 cantantes, un pianista y su director, Carlos Aransay, el coro no solo se limita a espacios tradicionales. Su compromiso con la inclusión se refleja en las presentaciones en asilos y escuelas, así como en funciones diseñadas para el público neurodivergente. “La música vocal no debe ser exclusiva; es una expresión que todos podemos disfrutar”, afirma Beas, enfatizando la importancia de adaptar las obras para que todos puedan entender y apreciar el arte.
El reto de vivir del arte en México es palpable, pero Beas es un ejemplo viviente de que es posible. En un entorno donde las oportunidades suelen concentrarse en la capital, ella sostiene que los jóvenes músicos pueden trazar su propio camino. “Soy una artista que trabaja a tiempo completo en el arte. Hay que encontrar la manera”, explica mientras comparte su experiencia como educadora en su empresa, Julietta y Enriqueto, y como directora del Coro del Club España, que agrupa a adultos mayores.
La propuesta más reciente del Coro de Madrigalistas, titulada Sin cadenas: Herencia africana en la música coral, es un reflejo de su compromiso por la diversidad. Este programa, que incluye spirituals y ritmos latinoamericanos y nigerianos, estará dirigido por Rodrigo Cadet, un director que busca profundizar en la influencia africana en la música del continente americano.
Para Julietta Beas, es crucial desafiar las percepciones tradicionales de la música académica. Lo importante no son solo la vestimenta o el recinto, sino romper las barreras y disfrutar del arte con libertad. Con esta visión, el Coro de Madrigalistas no solo enriquece el panorama musical, sino que también abre un camino hacia un acceso más amplio a la cultura en México.
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