El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha compartido un mensaje de solidaridad con su pueblo tras la devastación provocada por dos terremotos que sacudieron el país, ambos de magnitud superior a 7 en la escala de Richter. Esta calamidad ha dejado al menos 32 muertos y más de 700 heridos, conforme a los primeros reportes.
Aunque se encuentra en prisión en Estados Unidos tras su captura el pasado 3 de enero, Maduro ha hecho un llamado enfático a la unión y la serenidad en lo que él describe como “una hora difícil”. En un mensaje difundido a través de redes sociales, expresó sus oraciones por las familias afectadas y destacó la importancia de trabajar juntos en este momento de crisis.
“Pueblo amado de Venezuela: ante el poderoso terremoto que ha golpeado a nuestra patria, Cilia y yo elevamos nuestras oraciones por cada familia afectada, por los heridos, por quienes sufren y por todo nuestro pueblo,” manifestó, aludiendo a su esposa, también bajo custodia.
El mandatario enfatizó que el momento exige “máxima unión, máxima solidaridad y máxima acción”. Insistió en la necesidad de que cada comunidad se ocupe de sus miembros más vulnerables: “que nadie se quede solo, que cada comunidad cuide a sus niños, a sus abuelos, a sus enfermos, y que todos acompañemos el trabajo de los cuerpos de rescate”.
Asimismo, resaltó la importancia de “ayudar, proteger, compartir, levantar y reconstruir”, y recalcó que Venezuela ha enfrentado grandes pruebas en el pasado, de las que seguro saldrá fortalecido: “con fe, disciplina y solidaridad”. Terminó su mensaje con un deseo de bienestar para el país: “¡Que Dios bendiga y proteja a Venezuela!”.
Las autoridades venezolanas han advertido que las cifras preliminares de víctimas mortales no incluyen el impacto en el estado de La Guaira, que ha sido descrito como “zona de desastre” con “decenas de edificios colapsados”. Es un momento crítico para el país y cada esfuerzo de recuperación será vital para el futuro de su población.
Esta situación demanda una respuesta colectiva, y la comunidad internacional observa con atención cómo se desarrollan los acontecimientos en un país que ya ha vivido innumerables desafíos. A medida que se difunden más detalles sobre la magnitud del desastre y las acciones de rescate, la necesidad de cooperación y apoyo es más apremiante que nunca.
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