La Casa Blanca ha introducido una estrategia intrigante para promover la agenda del presidente Donald Trump: los videojuegos retro. Sin embargo, este enfoque ha encontrado su primer obstáculo en el ámbito del entretenimiento digital.
Recientemente, la administración lanzó una arcade en línea que ofrece cinco juegos basados en las prioridades políticas de Trump, abordando temas candentes como la inmigración, la seguridad fronteriza, y programas como las cuentas de ahorro para niños. El lanzamiento generó una oleada de críticas y, para complicar más las cosas, atrajo la atención de una prominente empresa de videojuegos.
Uno de los juegos más destacados, titulado “Build the Wall”, desafía a los jugadores a apilar bloques coloridos para formar un muro que proteja la frontera sur de lo que el juego describe como una “invasión zombi”. Aquellos que no logran apilar con suficiente rapidez se enfrentan a un mensaje alarmante: “BORDER BREACHED”. Este juego, por su estilo, se asemeja notablemente a Tetris, lo que no pasó desapercibido para la Tetris Company. En un post de Instagram, el famoso desarrollador de videojuegos dejó clara su posición, advirtiendo que toma muy en serio la infracción de derechos de autor y subrayando que el juego original siempre ha promovido la unidad entre las culturas, a diferencia del mensaje divisivo de construir muros.
Pero “Build the Wall” es solo una parte del repertorio. Otro juego, “Rio Run”, emula el clásico “Snake” y permite a los jugadores patrullar el Rio Grande para capturar figuras que representan migrantes, contabilizando deportaciones en el proceso. “Supply Line” pone a los jugadores en una fila de almuerzo escolar, donde deben eliminar alimentos que no cumplen con los estándares del movimiento MAHA. “Flappy Bill” presenta un águila calva que navega entre obstáculos en Washington, mientras que “Trump Savings Tycoon” exige a los jugadores acumular dinero y oro para llenar las cuentas de ahorro infantiles impulsadas por la administración.
Volviendo a la estética de los videojuegos retro, los materiales promocionales de la arcade incluyeron parodias de logos de consolas de videojuegos, como un giro en el famoso logo de Sega que reemplaza “SEGA” con “MAGA”. Esta estrategia forma parte de un esfuerzo más amplio por parte de la administración para utilizar memes, la cultura popular y las estéticas de internet para propagar su mensaje político. Ahora, los jugadores no solo son espectadores pasivos de esta narrativa; pueden acumular puntos al participar en ella.
Así, el juego “Build the Wall” y su controversia ilustran la curiosa intersección entre políticas migratorias y entretenimiento digital, planteando preguntas sobre la ética de usar la cultura pop para propósitos políticos. Mientras tanto, se espera que un sexto juego se una a esta ya colorida y discutible línea de productos, lo que asegura que la saga apenas comienza.
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Datos basados en información reportada originalmente por salon.com.






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