Bruselas quiere dar un brinco adelante en la lucha contra la financiación del crimen organizado con un amplio paquete de medidas ratificado este martes que incluye la creación de una Autoridad Europea contra el Blanqueo de Capitales (AMLA, por sus siglas en inglés).
Tras cinco directivas desplegadas con desigual acierto en los socios de la UE, la Comisión Europea quiere fijar mediante una regulación normas homogéneas supervisadas por una agencia comunitaria. “Ya no vamos a estar en una situación en la que las reglas van a ser implementadas de forma diferente entre los países miembros”, sostiene la comisaria de Servicios Financieros, Mairead McGuinness.
La autoridad europea es la pieza esencial de las nuevas medidas para combatir el capital sucio en la UE. “Desde un punto de vista global, es una potente declaración de la Unión Europea. Expresa nuestra determinación a acabar con el blanqueo de capitales”, afirma McGuinness.
“La propuesta es un gran paso adelante hacia una mayor regulación europea de esta actividad, que es demasiado grande e insana y tiene un impacto no solo económico, sino también social”, añade la comisaria, quien recuerda que detrás del lavado de capitales hay delitos como el tráfico de drogas o la prostitución infantil. “No debemos dejar que esos delincuentes acumulen su riqueza en nuestro sistema financiero”.
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La lucha contra el blanqueamiento de capitales está entre las prioridades de la Comisión Europea después de que estallaran escándalos a lo amplio y ancho del continente. El del danés Danske Bank fue la gota que colmó el vaso. Aun así, los países siguen arrastrando los pies a la hora de trasladar las normas europeas a sus legislaciones. Bruselas tuvo que abrir expediente a 23 socios por no transponer la quinta directiva o hacerlo con deficiencias; en 12 casos se vio obligada a poner en marcha posteriormente procedimientos de infracción y en cuatro, a emitir un informe motivado, que es el paso previo para ir al Tribunal de Justicia de la UE.


