La activista por los derechos de las mujeres pakistaní Malala Yousafzai, quien a los 17 años, en 2014, fue la persona más joven en ganar el Premio Nobel de la Paz, ha contraído matrimonio con su pareja, Asser Malik, según ha anunciado la misma Yousafzai en su perfil de Twitter este martes: “Hoy es un día precioso en mi vida. Asser y yo hemos atado el nudo para ser compañeros de por vida. Hemos celebrado una pequeña ceremonia nikkah en nuestra casa de Birmingham junto a nuestras familias. Por favor, enviadnos vuestras oraciones. Estamos emocionados de caminar juntos el viaje que tenemos delante”.
El anuncio ha causado sensación en las redes sociales, ya que el pasado junio, en una entrevista con Vogue, la activista aseguró que no entendía por qué la gente contraía matrimonio: “Si quieres a una persona en tu vida, ¿por qué tienes que firmar los papeles matrimoniales? ¿Por qué no puede ser simplemente una pareja? Mi madre me dice que no me atreva a decir eso, que tengo que casarme, que el matrimonio es precioso”. Sin embargo, una ceremonia nikkah no constituye un contrato legalmente vinculante, sino que se trata del primer paso en una unión islámica.
Today marks a precious day in my life.
Asser and I tied the knot to be partners for life. We celebrated a small nikkah ceremony at home in Birmingham with our families. Please send us your prayers. We are excited to walk together for the journey ahead.
?: @malinfezehai pic.twitter.com/SNRgm3ufWP— Malala (@Malala) November 9, 2021
Yousafzai, ahora con 24 años, empezó a ser conocida internacionalmente en 2009, a partir de que la BBC empezara a publicar el diario que escribía, donde denunciaba la situación de las mujeres y las niñas bajo el progresivo control de los talibanes. Para 2012 ya se había convertido en toda una heroína local. Ese año, un fanático religioso interceptó el autobús escolar en el que viajaba, y, tras identificarla, le descerrajó un tiro en la cabeza. La noticia causó tal conmoción que el Gobierno fletó un helicóptero para llevarla al hospital militar de Peshawar. De ahí fue trasladada a Islamabad. Contra todo pronóstico, logró salvarse. Despertó de un coma inducido en un hospital de Birmingham, donde vive desde entonces.
En Inglaterra, continuó su activismo en defensa del acceso a la educación para mujeres y las niñas. “Estoy entregada a la causa de la educación y creo que puedo dedicarle mi vida entera. No me importa el tiempo que me lleve. Me concentro en mis estudios, pero lo que más me importa es la educación de cada niña en el mundo, así que empeñaré mi vida en ello y me enorgullezco de trabajar en pro de la educación de las niñas”, aseguró en una entrevista para Columna Digital SEMANAL en 2013. En 2014, recibió el Premio Nobel de la Paz por su labor.
En 2016, celebró su décimo sexto cumpleaños dando un discurso en Nueva York, en la sede central de Naciones Unidas. Un año después comenzó a estudiar un grado de Políticas, Filosofía y Economía en la Universidad de Oxford, donde se graduó el año pasado con honores. Nunca ha cesado en su activismo social. El pasado agosto, reapareció en una entrevista en video en la que criticaba el nuevo régimen talibán en Afganistán y pedía a la comunidad internacional que abriera las puertas a sus refugiados.
Respecto a su pareja, Asser Malik, poco se sabía hasta hoy. De origen también paquistaní, Malik es en la actualidad director general del Pakistan Cricket Board, según su cuenta personal de LinkedIn. En esa red social, se describe como un “empresario con una historia demostrada de trabajo en la industria de los deportes. Anteriormente, trabajó en el equipo profesional de cricket paquistaní Multan Sultans, entre otros puestos relacionados con el mundo deportivo. Se graduó en 2012 en la Lahore University of Management Sciences, con un título en Ciencias, Economía y Ciencias Políticas.
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