En México, más de 13 millones de trabajadores independientes, conocidos como freelance, se enfrentan a una realidad preocupante: carecen de seguridad social. Esta situación convierte cualquier emergencia médica en una amenaza directa a sus finanzas, haciendo que la protección de la salud resulte indispensable. Aunque el trabajo independiente ofrece flexibilidad, asumir la responsabilidad de la salud debe ser una prioridad.
Los gastos médicos pueden golpear duramente el bolsillo de un freelance. Para mitigar este riesgo, es esencial considerar la contratación de un Seguro de Gastos Médicos Mayores (SGMM). Este producto financiero ofrece protección ante enfermedades graves, accidentes, hospitalizaciones y otras emergencias médicas. Al contratar un SGMM, se establece una póliza que detalla los conceptos y montos que están asegurados.
Pedro Ibarra, especialista en administración financiera, destaca tres elementos clave a tener en cuenta al elegir un seguro de este tipo: la prima, el deducible y el coaseguro. La prima es la cuota que se paga para mantener la póliza, variando en función de la cobertura. Para jóvenes de entre 20 y 30 años, esta puede oscilar entre 12,000 y 15,000 pesos anuales, lo que representa un costo mensual de aproximadamente 1,000 a 1,500 pesos.
El deducible, por su parte, es el monto que se debe pagar cada vez que se hace uso del seguro. A menudo, este se mide en Unidades de Medida y Actualización (UMAs), que en 2026 equivalen a 3,566.22 pesos mensuales. Esto significa que un freelance debe estar preparado para cubrir parte de los costos de sus tratamientos, aunque el seguro asumiría el resto.
El coaseguro se refiere al porcentaje del total de la cuenta que debe pagar el asegurado después del deducible. Por ejemplo, si un tratamiento cuesta 25,000 pesos y el coaseguro es del 10%, el freelance tendría que aportar 2,500 pesos más el deducible. Sin embargo, es importante destacar que este porcentaje suele estar sujeto a un límite, lo que protege al asegurado de desembolsos excesivos en tratamientos costosos.
El costo de un SGMM depende de múltiples factores: edad, sexo, estado de salud, ciudad de residencia, red hospitalaria, suma asegurada y coberturas adicionales. Un freelancer puede encontrar pólizas adecuadas desde 12,000 hasta 15,000 pesos anuales, pero es crucial no optar únicamente por la prima más baja, ya que esto podría traducirse en un alto deducible y coaseguro, red hospitalaria limitada o suma asegurada insuficiente.
Se recomienda que la suma asegurada sea de entre 10 y 15 millones de pesos para evitar que una enfermedad grave consuma rápidamente el límite contratado. Una póliza con un deducible y coaseguro altos pero con una cobertura sustancial podría ser una estrategia efectiva, pero siempre debe adaptarse a la capacidad de pago mensual del asegurado y a sus posibilidades ante emergencias.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) ofrece un simulador de Gastos Médicos Mayores que permite comparar entre diferentes aseguradoras, aunque los datos presentados corresponden a 2025, por lo que los costos reales podrían ser mayores debido al incremento de entre el 20% y el 40% experimentado en 2026.
La necesidad de un seguro se vuelve aún más evidente al considerar que, en México, más de 13.4 millones de trabajadores independientes representan el 22.3% de la población ocupada, según el Inegi. Sin una empresa o patrón que ofrezca seguridad social, estos freelancers quedan desprotegidos ante emergencias de salud. En términos de costos hospitalarios privados, una apendicitis puede costar entre 60,000 y 110,000 pesos, mientras que una lesión de rodilla o un accidente vial menor podría generar gastos de hasta 90,000 pesos.
Para aquellos entre 20 y 30 años, el mercado presenta opciones de protección costo-eficientes, con primas más accesibles y menos historial de siniestralidad. Disponer de un seguro anticipadamente puede incluso protegerse de enfermedades preexistentes que complicarían el acceso a atención futura. En este contexto, es vital tomar acción ahora, antes de que una nueva condición de salud pueda limitar las opciones de cobertura.
Dada la creciente incertidumbre en torno a los costos médicos y la salud, contar con un SGMM no solo es una decisión financiera, sino una inversión en tranquilidad y seguridad para el futuro.
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