El regreso de la icónica banda de pop coreano BTS marca un momento emocionante y potencialmente lucrativo en la industria musical tras una pausa de cuatro años. Su esperada presentación este sábado en Seúl y el anuncio de una gira mundial han suscitado expectativas de que este evento podría superar incluso el éxito de la gira “Eras Tour” de Taylor Swift.
Las proyecciones son optimistas: se estima que la gira, compuesta por 82 fechas en 23 países, podría generar ingresos que eclipsen los $2,000 millones obtenidos en taquilla por la gira de Swift, que duró 21 meses. A esta cifra hay que añadir el impacto económico que conlleva el turismo de los seguidores que viajan desde distintos lugares del mundo para ver a BTS, un fenómeno que se ha denominado “BTSnomics”.
La gira comenzará el 9 de abril en Goyang, Corea del Sur, y concluirá en Filipinas casi un año después. Entre las paradas se encuentran importantes ciudades de América Latina, incluyendo Ciudad de México, Bogotá, Lima, Santiago, Buenos Aires y São Paulo. SooCheong Jang, profesor de turismo de la Universidad Purdue en Estados Unidos, expresó su optimismo sobre los efectos económicos de esta gira, sugiriendo que estos beneficiarán a cada ciudad que albergue los conciertos.
El analista Kim Yu-hyuk, de IBK Investment & Securities en Seúl, estima que una cifra “muy conservadora” para los ingresos de la gira podría alcanzar al menos 2.9 billones de wones (equivalentes a 2,000 millones de dólares). Según sus cálculos, se anticipa que seis millones de personas asistan a los conciertos, y no se descartan más fechas para el próximo año.
Un aspecto destacado de la gira es el concierto del sábado en Seúl, que promete atraer a unas 260,000 personas y será transmitido en vivo por Netflix. Brandon Riegg, ejecutivo de la plataforma, destacó que este evento representa el mayor espectáculo musical en directo que Netflix ha organizado a nivel global, lo que podría intensificar aún más el interés mundial por la cultura surcoreana, que abarca desde el cine y las series hasta la gastronomía y la cosmética.
Los productos derivados de BTS son otra notable fuente de ingresos. Desde artículos de belleza hasta muñecos, la demanda ha crecido exponencialmente. La tienda “K-Wave Zone” de Shinsegae Duty Free en Seúl reporta que las ventas de productos de BTS aumentaron un 430% en una semana reciente, con ítems como llaveros y sets de higiene personal posicionándose entre los más vendidos.
El auge de BTS también ha impulsado el turismo en Corea del Sur. Según reportes, el número de visitantes extranjeros entre el 1 y el 18 de marzo creció más de un 30% en comparación con el año anterior. Datos compartidos por HYBE, la agencia de BTS, muestran que las búsquedas en línea para viajar a Seúl incrementaron un 160% tras el anuncio de la gira, mientras que las búsquedas por Busan, otra de las ciudades de interés del grupo, se dispararon un asombroso 2,400%.
El impacto económico que BTS genera se traduce en un incremento no solo en el turismo hacia Corea del Sur, sino también en la expansión global del K-pop y sus efectos en varias industrias como la de la belleza, la moda y el entretenimiento. Tal como afirmó Gi-Wook Shin, profesor de sociología en la Universidad Stanford, “BTS ayudó a catalizar la ola de ‘K-todo'”, lo que denota un fenómeno cultural que va más allá de la música.
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