En el mundo altamente competitivo de MotoGP, contar con datos precisos sobre cada piloto y su desempeño es crucial. Öhlins, una de las marcas líderes en tecnología de suspensión, tiene un equipo dedicado de técnicos que, junto a los pilotos, analizan y desarrollan constantemente soluciones para mejorar el rendimiento de las motos. La presencia de hasta 14 técnicos en su sede en Suecia y 13 más en los circuitos asegura que la información se recoja y utilice eficazmente.
Jonas Torstensson, director general del área de competición de Öhlins, ha destacado en un reciente análisis cómo la sensibilidad de los pilotos influye en su rendimiento. Por ejemplo, el piloto Pecco Bagnaia, aclamado por su capacidad para ofrecer comentarios precisos sobre ajustes de la moto, se encuentra bajo la lupa de críticas que a menudo subestiman su habilidad. Según Torstensson, ser sensible puede ser un arma de doble filo. Mientras que su falta de confianza en la configuración adecuada podría limitarlo, su habilidad para expresar lo que siente sobre la moto es altamente valorada en situaciones de prueba.
En contraposición, Marc Márquez se muestra como un piloto que, a pesar de no encontrar siempre la configuración ideal, logra extraer lo mejor de la moto en condiciones subóptimas. Torstensson recuerda una ocasión en la que Márquez probó un nuevo material de suspensión y, a pesar de no aprobarlo en términos de confort, logró realizar tiempos de vuelta competitivos simplemente “apretando” el acelerador. Este contraste en la sensibilidad de los pilotos resalta las diferentes maneras en que cada uno aborda la conducción, cada uno aportando su propio estilo y técnica a la pista.
No se puede pasar por alto la figura de Valentino Rossi, quien ha dejado una huella imborrable en el mundo del motociclismo. Torstensson aprecia la capacidad única de Rossi para “traducir” sus sensaciones al equipo técnico, algo que pocos pilotos logran hacer con el mismo nivel de eficacia. Este talento específico le permitió, a lo largo de su carrera, aportar a los ingenieros información valiosa para mejorar las motos.
Además, en cuanto a la expresión emocional en la pista, Fabio Quartararo emerge como un piloto entusiasta y apasionado. Torstensson observa que, aunque su forma de manejar a menudo lo hace parecer más “salvaje”, su profesionalismo y comportamiento calculado lo mantienen en un marco de seriedad durante las interacciones con el equipo, lo que es fundamental para el desarrollo.
El análisis de Öhlins sobre la influencia de las suspensiones en el desempeño de MotoGP no se limita a la observación de los pilotos en la pista. Torstensson resalta el año 2020, cuando Joan Mir se coronó campeón con Suzuki. En un periodo marcado por la pandemia de Covid-19, Suzuki fue rápida en adaptar un nuevo sistema de suspensión trasera, trabajando en estrecha colaboración con el piloto de pruebas Sylvain Guintoli. Esta adaptabilidad fue clave, aportando mejoras significativas que contribuyeron al éxito del equipo, aunque no fue el único factor en su victoria.
En conclusión, la combinación de datos precisos y la capacidad de los pilotos para interpretar y comunicar sus experiencias a los ingenieros son elementos esenciales en el desarrollo constante de MotoGP. Desde los íconos del pasado como Valentino Rossi hasta las nuevas generaciones, cada piloto deja su marca en un deporte donde la tecnología y la habilidad humana se encuentran en una danza equilibrada. En un entorno donde cada milímetro cuenta, el papel de las suspensiones y la feedback de los pilotos continúan siendo factores determinantes en la búsqueda de la excelencia sobre dos ruedas.
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