Las marcas propias, también conocidas como marcas blancas, están experimentando un notable crecimiento en México, donde se han consolidado como una opción habitual en las despensas del país. En 2025, este segmento reportó un aumento del 12% en valor, superando ampliamente el crecimiento del 3.4% de las marcas tradicionales. Estos datos, provinientes de NielsenIQ, evidencian un cambio en las preferencias del consumidor, que busca maximizar su gasto sin sacrificar calidad.
A pesar de que la penetración de marcas propias en México es aún incipiente, con solo un 4% del consumo masivo, su presencia es prácticamente omnipresente: un 99.6% de los hogares compra al menos un producto de marca propia anualmente. En un contexto de inflación y crecimiento económico moderado, estas alternativas se posicionan como una opción atractiva, ya que sus precios son, en promedio, un 33% más bajos que los de las marcas tradicionales.
La diversificación de canales de venta y la mejora en la calidad de estos productos han sido factores clave en su popularidad. Según Benjamín Calderón, líder de insights de la industria en México en NielsenIQ, la respuesta a la crisis económica ha impulsado el rendimiento de las marcas blancas, que no solo compiten en precio, sino que también ofrecen atributos de calidad e innovación.
Los principales actores del comercio mayorista y minorista, como Soriana y Chedraui, están intensificando sus esfuerzos para fortalecer sus marcas propias. Soriana prevé alcanzar una participación del 20% en sus ventas en los próximos años, mientras que su división actual representa entre el 12 y el 14%. Este crecimiento se refleja en nuevas líneas de productos, como su reciente lanzamiento de Baby Essentials Magical Care.
Otras cadenas, como Walmart de México y Centroamérica, también están invirtiendo en aumentar la proporción de sus marcas propias, que actualmente representan el 17% de sus ventas, con la meta de elevar esta cifra al 20% en los próximos cinco años. Esta estrategia se apoya en un conocimiento más profundo del cliente, optimizando el surtido y centrándose en los artículos más demandados.
La competencia entre minoristas se intensifica, con algunos buscando destacar con precios bajos y formatos más grandes, mientras que otros optan por centrarse en la innovación y nichos de mercado premium. La creciente aceptación de las marcas propias por parte de consumidores de todos los estratos económicos—35% del gasto proviene del nivel medio, 34% del alto y 31% del bajo—resalta una tendencia que promete transformar el panorama del retail en México.
En resumen, las marcas propias están consolidándose como una alternativa viable en el mercado mexicano, ofreciendo no solo ahorro, sino también calidad. Con un entorno económico retador, su avance parece un fenómeno que está destinado a seguir ganando fuerza en los próximos años.
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