Marcelino Viguera Valdez, tras cumplir una condena de ocho años, recobró su libertad el pasado 22 de julio en el Centro Penitenciario de Santiaguito, ubicado en Almoloya de Juárez, Estado de México. Sin embargo, su situación destaca un panorama desolador, ya que permanece fuera del penal en condiciones de soledad, enfermo y sin los recursos necesarios para reintegrarse a la sociedad.
Originario de Morelia, Michoacán, Marcelino ha manifestado su anhelo por reencontrarse con su familia, especialmente con su hermana, María Viguera Valdez, quien supuestamente reside en la misma capital michoacana. En medio de su búsqueda, múltiples medios de comunicación y usuarios de redes sociales han activado una campaña de servicio social, orientada a ayudarlo a localizar a sus seres queridos y facilitar su regreso a un entorno familiar.
Para quienes puedan tener información sobre su familia, se han dispuesto dos números de contacto: el 722 429 4940 y el emergente 911. La mobilización comunitaria es fundamental en estas circunstancias, pues la situación de Marcelino pone de relieve no solo su lucha personal, sino también las dificultades a las que se enfrentan muchos individuos que, al salir de prisión, se ven desprovistos de apoyo y recursos.
A medida que la sociedad toma conciencia de su historia, el llamado es claro: la solidaridad puede ser un primer paso hacia su reencuentro y recuperación. La esperanza de Marcelino representa un desafío colectivo que invita a reflexionar sobre el soporte que se otorga a los ex-reclusos en la reintegración a la vida cotidiana y familiar.
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