Este viernes, los marines de Estados Unidos fueron desplegados en Los Ángeles, una maniobra inusual en el uso de fuerzas militares en el ámbito nacional y en respuesta a las protestas en torno a las redadas de inmigración promovidas por la administración del presidente Donald Trump. Esta decisión ha acentuado la militarización de la ciudad, que ha sido escenario de un creciente descontento ciudadano contra la política migratoria del gobierno desde su reelección en enero.
Las operaciones de estos marines comenzaron al mediodía en el edificio federal Wilshire, un recinto que alberga tanto a la policía federal como a servicios destinados a antiguos combatientes. Según el general Scott Sherman, unos 200 marines se encargan de proteger este edificio, mientras que el gobierno ha autorizado el despliegue de un total de 700 marines en la ciudad. Sin embargo, Sherman enfatizó que las tropas no están activamente involucradas en detenciones ni en actividades policiales.
Es importante destacar que el uso de tropas en servicio activo para el control de disturbios civiles es poco común. La última vez que se aplicó medidas similares fue en 1992, durante los tumultos por la absolución de los policías que agredieron al automovilista Rodney King en Los Ángeles. Un reciente fallo del Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito permitió temporalmente la movilización y fue recibido por Trump con satisfacción en su red social, donde celebró la decisión.
A medida que las manifestaciones se preparan para extenderse por varias ciudades de EE.UU., se enfatiza la oposición a un desfile militar programado para este fin de semana en Washington. Un grupo de activistas, No Kings, ha convocado a una jornada de acción, denunciando la violación de derechos civiles y el impacto de las políticas agresivas de inmigración.
En medio de este clima de tensiones, los soldados han sido vistos montando guardia en un centro de detención federal, donde también se han presentado protestas en apoyo a los inmigrantes. La Guardia Nacional ha estado acompañando a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en sus operaciones de detención. La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, expresó su oposición a la intensificación de las medidas de inmigración y ha impuesto un toque de queda en una pequeña área del centro de la ciudad.
Hasta el momento, las protestas han mantenido un carácter mayormente pacífico, aunque algunos incidentes de violencia han surgido. Ciudades como Nueva York y Chicago también han sido escenario de manifestaciones que, aunque limitadas en su extensión, han contribuido a un ambiente de creciente tensión en el país. La información aquí presentada corresponde a la fecha de publicación original, 2025-06-13.
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