El pasado 10 de mayo, un grupo de madres buscadoras y familiares de personas desaparecidas se congregó en la Ciudad de México para llevar a cabo la XIV Marcha de la Dignidad Nacional “Madres Buscando a sus Hijos, Hijas, Verdad y Justicia”. Su objetivo es claro: exigir al Estado mexicano resultados en las búsquedas, justicia y la atención necesaria frente a la creciente crisis de desapariciones que atormenta al país.
Pese a la conmovedora lucha de estas mujeres, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos destacó que el fenómeno de las desapariciones continúa siendo uno de los mayores retos en el ámbito de los derechos humanos en México. En este contexto, la Fundación para la Justicia alertó sobre la escalofriante cifra de más de 133,000 personas desaparecidas en el país, así como alrededor de 80,000 cuerpos sin identificar que se encuentran bajo el resguardo de las autoridades.
A través de un pronunciamiento, los colectivos acusaron a las instituciones de no reconocer plenamente la magnitud de esta crisis. Se plantea que la prioridad del gobierno parece estar más en reducir las cifras oficiales que en fortalecer las acciones de búsqueda. Ante esta situación, exigieron que el gobierno mexicano considere solicitudes de apoyo internacional para abordar esta problemática y recordaron que el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU ha remitido la situación de México a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Durante la marcha, las madres y familiares portaban fichas de búsqueda, mantas, lonas y camisetas con las fotografías de sus seres queridos desaparecidos. Además, realizaron acciones simbólicas relacionadas con el Mundial de Fútbol de 2026, buscando atraer la atención internacional hacia la crisis de desapariciones en el país. Este enfoque ha resonado profundamente, dado que el fenómeno ha alcanzado niveles alarmantes.
Amnistía Internacional también se ha sumado a este clamor, urgando al Estado mexicano a aceptar el apoyo internacional promovido por el Comité de la ONU. Se hizo un llamado para fortalecer las labores de búsqueda, identificación forense e investigación. La organización subrayó que más del 90% de las colectivas de búsqueda están compuestas por mujeres que enfrentan constantes riesgos, amenazas, desplazamientos forzados y violencia, con un informe que revela que desde 2011, al menos 35 buscadoras han sido asesinadas.
Este panorama resuena con dolor y desesperación, demandando que el gobierno no solo reconozca a estas mujeres como defensoras de derechos humanos, sino que también implemente medidas efectivas para garantizar su seguridad mientras buscan a sus seres queridos.
La lucha por la verdad y la justicia continúa, y cada paso que dan estas madres es un testimonio de la resiliencia ante la adversidad. La movilización del 10 de mayo es un recordatorio urgente de que la crisis de desapariciones en México no puede ser ignorada, y que la búsqueda de justicia es un derecho que todos merecen.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

