En México, la situación educativa presenta desafíos alarmantes, con un estimado de 27 millones 233,798 personas en rezago educativo, lo que equivale al 26.6% de la población mayor de 15 años. De esta cifra, 3.9 millones son analfabetas, 7.4 millones no han completado la educación primaria y 15.8 millones cuentan con secundaria trunca. Estas estadísticas ponen de relieve un problema persistente que afecta a una parte significativa de la población.
Entre los estados, Chiapas destaca con más de 1.8 millones de personas afectadas, representando el 44.9% de su población de 15 años o más. A continuación se encuentran Michoacán, con un 40%; Guerrero y Oaxaca, con un 39.3% y 37.3%, respectivamente; y Veracruz, con un 36.7%. Es en Guerrero donde se observa el mayor porcentaje de analfabetismo, alcanzando un preocupante 10.2%.
En medio de este contexto, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció un posible adelanto en la clausura del ciclo escolar, motivado por las altas temperaturas y la celebración del Mundial de Fútbol. Esta decisión, revelada por el titular de la SEP, Mario Delgado, ha suscitado controversia. Se celebrará una reunión con los secretarios de educación de todos los estados para evaluar el calendario escolar y presentar una propuesta definitiva.
La controversia creció cuando la presidenta Claudia Sheinbaum contradijo a Delgado, quien había asegurado que el ciclo escolar 2025-2026 concluiría el 5 de junio, lo que llevaría a casi tres meses de vacaciones. La medida ha sido criticada por diversas organizaciones educativas y padres de familia, quienes argumentan que este cambio significa una merma en el tiempo efectivo de aprendizaje, en un momento en que el sistema educativo ya enfrenta profundas desigualdades y rezagos.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) se ha pronunciado al respecto, subrayando que las decisiones educativas deben centrarse en el interés superior de niñas, niños y adolescentes, y no ser dictadas por eventos públicos o climáticos. También se ha señalado que la pérdida de tiempo escolar impacta más a aquellos que ya viven en contextos de pobreza, violencia o exclusión.
Además, la crisis educativa en México ha estado marcada por interrupciones constantes, incluyendo paros magisteriales, crisis climáticas y la pandemia de COVID-19, que ha dejado secuelas en el aprendizaje de los más vulnerables. Las cifras son contundentes: mientras la OCDE establece que el ciclo escolar promedio en sus países miembros abarca 186 días, el nuevo calendario podría reducir la duración efectiva a solo 157 días en el mejor de los casos.
Estos elementos subrayan la urgencia de abordar el rezago educativo en México, no solo para mejorar las condiciones de aprendizaje de millones de estudiantes, sino también para asegurar un futuro más equitativo para las generaciones venideras. La discusión en torno al cierre anticipado del ciclo escolar no solo es un reflejo de una gestión poco estratégica, sino que plantea la necesidad de repensar el enfoque educativo en un país que ya ha sufrido las consecuencias de la falta de continuidad en la enseñanza.
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