El tenis presiente que está ante un giro definitivo del relato. No ya por lo que pueda deparar el futuro, que nunca se sabe, ni tampoco por el hecho de que el murciano, 18 años y 333 días, supere la precocidad de Novak Djokovic, hasta ahora el campeón más joven en Miami, con 19 años y 314 días en la edición de 2007; ni siquiera porque el chico de El Palmar haya logrado lo que se le negó antes a Sergi Bruguera, Carlos Moyà, David Ferrer o hasta al mismísimo Rafael Nadal, privado hasta cinco veces del éxito, ni porque sea ya el tercer ganador más precoz de un Masters 1000, solo por detrás de Michael Chang (18 años y 157 días en Montreal 1990) y el gigante de Manacor (18 y 10 en Montecarlo 2005); tampoco porque esté ya al borde del top-10 –el título le sitúa undécimo en el ranking– ni porque a su edad haya levantado ya tres trofeos en la élite (Umag y Río de Janeiro previamente).
Alcaraz es un órdago al orden establecido, un golpe en la mesa y todo un aviso para navegantes: con Roger Federer declinante, Novak Djokovic en el limbo médico, Nadal pendiente de su físico y la mayoría de los jóvenes sin dar un verdadero paso al frente, él golpea la puerta con algo más que fuerza. Se postula a todo. Es la bisagra intergeneracional. Hacía mucho que no se presenciaba una evolución tan precoz, tan meteórica y tan poderosa, plasmado todo en estos últimos meses y en el espectacular trazado de esta última semana y media en Miami. Arropado por sorpresa por Juan Carlos Ferrero –voló el sábado, tras ausentarse los días previos por la muerte de su padre–, el murciano puso el lazo en la final, exigida y trabajada. Cerrada bajo su ley: delicada volea en la red como rúbrica.
“Es my difícil describir cómo me siento ahora mismo. No tengo palabras”, transmitió a pie de pista Alcaraz, que ya registra un balance positivo (siete victorias, por seis derrota) frente a miembros del top-10. “El trabajo duro ha merecido la pena. Cuando era pequeño soñaba con ganar algo así, y cuando me he tirado al suelo tras el último punto es lo que he pensado. Pensaba en todo el tiempo que he estado soñando con este momento. Todo esto es increíble, estoy muy feliz”, prorrogó en la sala de conferencias, conforme la Race (carrera anual) se actualizaba y le confirmaba como el segundo mejor jugador de esta temporada.
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