Desde las oficinas en el piso 57 del One World Trade Center, el innovador modelo de negocio de Masterworks ha capturado la atención de inversionistas minoristas al ofrecer la posibilidad de adquirir participaciones fraccionarias en obras de arte de renombre, prometiendo atractivos retornos financieros. De acuerdo con reportes de 2022 y 2024, la atmósfera que envuelve a la empresa es dinámica, pero también ha levantado cuestionamientos sobre la legalidad y la ética de sus prácticas. Los primeros financiamientos valoraron a Masterworks en más de mil millones de dólares, y hasta principios de 2022, la compañía había facilitado el comercio de más de 100 pinturas por un total de 450 millones de dólares.
Sin embargo, un nuevo giro ha surgido en el caso de Hai Min Tran, quien fue director de producto en la compañía. Según Masterworks, Tran amenaza con demandar, alegando despido ilegal tras regresar de su licencia por paternidad. En una carta enviada en diciembre de 2025, que aún no ha sido revisada públicamente, afirma que su terminación fue injusta. La compañía ha calificado esta afirmación como “totalmente infundada” y ha presentado una queja legal en la corte de Nueva York en febrero, argumentando que Tran había renunciado antes de su licencia y que ahora intenta extorsionar a la empresa.
Scott Lynn, un emprendedor de tecnología con un interés particular en el arte, fundó Masterworks en 2017. Tran se unió al equipo en 2018 y ascendió rápidamente a través de varios puestos, incluyendo director de marketing y, finalmente, director de producto. En su perfil de LinkedIn, Tran indica que, durante su estancia, diseñó la experiencia del producto, gestionó un equipo creciente y fue responsable de un presupuesto significativo.
No obstante, Masterworks disputa la declaración de Tran de que es cofundador de la compañía, favoreciendo en su lugar la descripción del departamento legal que señala que, aunque fue un empleado temprano, no participó en la fundación ni en el financiamiento inicial.
La disputa se ha intensificado, con Masterworks afirmando que, a medida que Tran expresó su desinterés por continuar en su rol, la compañía estuvo dispuesta a ofrecerle un contrato part-time, algo que él rechazó. Según los registros, Tran había manifestado su intención de trabajar sólo en proyectos especiales tras una serie de conversaciones con Lynn.
Las conversaciones informales entre Tran y Lynn, obtenidas por la empresa para sustentar su demanda, revelan una lucha por el control de la narrativa: Tran insistió en no haber renunciado a su puesto dentro de la empresa, mientras que Lynn destacaba la naturaleza voluntaria de la renuncia. Este punto de fricción es central para la disputa legal.
Tran, quien ha tenido una carrera diversa en el mundo del diseño y la dirección de arte antes de unirse a Masterworks, también mencionó su período de semi-retiro antes de asumir su rol en la empresa. Sin embargo, su actual situación ha llevado a su representante legal a ser escéptico respecto a las acusaciones de la empresa, subrayando la injusticia de las reclamaciones que hacen las empresas contra sus exempleados.
Masterworks, en su defensa, ha expresado su frustración con demandas que consideran frívolas y con empleados que, a su juicio, no comprenden sus obligaciones. En sus palabras, sugieren que Tran busque nuevas oportunidades laborales en lugar de insistir en la litigación.
Este caso está en desarrollo y continúa resonando dentro del sector artístico y financiero, mientras Masterworks enfrenta tanto elogios como críticas en su camino hacia la redefinición de la inversión en arte.
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