La violencia contra los periodistas en México sigue siendo una trágica realidad, como lo evidenció el reciente asesinato de Salomón Ordóñez Miranda, conocido en la región como “Shalom”. Este comunicador independiente y creador del medio digital Shalom Cuetzalan Producciones fue abatido a balazos la noche del lunes 23 de junio en Cuetzalan del Progreso, Puebla. El ataque fue directo y perpetrado por individuos armados que huyeron del lugar sin ser identificados.
De acuerdo con la información disponible, Ordóñez fue impactado por al menos dos disparos y, aunque los paramédicos del Sistema de Urgencias Médicas Avanzadas (SUMA) llegaron con rapidez, su intervención fue insuficiente: el periodista falleció poco después en el Hospital General de Cuetzalan, debido a la gravedad de sus lesiones.
Las autoridades locales, al ser alertadas por una llamada anónima sobre el incidente, respondieron al lugar de los hechos con la mayor celeridad posible. Sin embargo, a pesar de los protocolos de atención aplicados, no se pudo salvar a Ordóñez.
El ayuntamiento de Cuetzalan del Progreso condenó este acto de violencia y ofreció su apoyo a la familia del periodista, asegurando que mantiene contacto directo con ellos. Además, se comprometieron a colaborar con la Fiscalía General del Estado de Puebla, que ha iniciado las investigaciones pertinentes.
Desde el ámbito gubernamental, el Estado de Puebla también expresó su pesar ante este homicidio y se unió al clamor popular por justicia. En un mensaje en redes sociales, el gobierno mostró su solidaridad con los seres queridos de Ordóñez Miranda y reafirmó su compromiso de trabajar en conjunto con la Fiscalía para esclarecer el crimen.
Este trágico suceso se enmarca en un contexto alarmante. Durante los primeros siete meses de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, que abarca de octubre de 2024 a mayo de 2025, se registraron cinco asesinatos de periodistas en diferentes estados de la nación, según informes de la ONG Artículo 19. Con el caso de Ordóñez, la cifra asciende a seis.
Comparando datos con administraciones anteriores, estos números representan una disminución del 14.2% respecto a los siete comunicadores que fueron asesinados en el mismo periodo durante la gestión de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, es un aumento del 50% en comparación con los cuatro periodistas fallecidos en los primeros siete meses de la administración de Enrique Peña Nieto, en un periodo marcado por la violencia en estados como Oaxaca, Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua.
Este lamentable episodio no solo destaca la vulnerabilidad de los periodistas en México, sino que también subraya la necesidad urgente de acciones efectivas y coordinadas para garantizar su seguridad y proteger la libertad de prensa. La comunidad periodística y la sociedad civil claman por justicia ante una realidad que, a pesar de los esfuerzos realizados, parece no encontrar solución.
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