Cerca de 50 asociaciones protectoras de animales en Michoacán han lanzado una enérgica condena y un repudio absoluto contra el Ayuntamiento de Paracho, designado como uno de los municipios más violentos del Estado en lo que respecta al maltrato animal. Esta reacción se ha generado por el anuncio de un sacrificio público de novillos y toros que se llevará a cabo en la plaza municipal, programado para el viernes 7 de agosto, en el marco de las festividades de Corpus.
Las organizaciones animalistas han calificado esta práctica como una “muestra de crueldad y de absoluta falta de sensibilidad hacia el bienestar animal”. El presidente municipal, Salvador Martínez Gutiérrez, junto con los tablajeros locales, defienden este acto como una tradición, argumentando que es parte de su cultura. Sin embargo, activistos como Pavel Martínez Diana, de Michoacán Sin Tauromaquia, han lamentado que en pleno siglo XXI se continúen desarrollando prácticas consideradas arcaicas y carentes de fundamentación lógica. Añadió que justificar actos de violencia contra seres vivos es, además, anticonstitucional y antiético.
Martínez cuestionó la elección de Paracho de conservar estas tradiciones, considerando que el Estado cuenta con una rica herencia cultural que debería reflejar avances en el bienestar y la protección animal. Desde esta perspectiva, sugirió que las autoridades locales actúen como modelos en cuanto a la sensibilidad y el bienestar de los animales.
Carlos Maya, de la Asociación de Abogados Animalistas de México (ASAAM), compartió su preocupación por la reiterada vulneración de los derechos de los toros en estas celebraciones. Según Maya, la tradición de sacrificar toros no cuenta con ningún respaldo normativo y hace un llamado a la Fiscalía General del Estado (FGE) para investigar estos hechos de acuerdo con el artículo 309 del Código Penal. Destacó que las organizaciones animalistas tienen la intención de presentar recursos legales contra el Ayuntamiento por estas prácticas.
La bióloga Cristina Colin, del Comité Estatal Animalista de Michoacán (CEAM), también expresó su indignación ante lo que considera una “carnicería pública”, haciendo hincapié en la ironía de que un municipio designado como Pueblo Mágico, conocido por su Feria de la Guitarra, mantenga prácticas tan controvertidas y violentas. Esmeralda Cerda Pizano, presidenta de Generando Hogares de Amor para Animales Desprotegidos (GHAPAD), insistió en que ninguna tradición, costumbre o práctica cultural puede justificar el sufrimiento de seres vivos, abogando por alternativas que no impliquen daño animal.
Paracho ocupa actualmente uno de los primeros lugares en el Estado en cuanto a casos de crueldad animal, y aunque los reportes son numerosos, la tasa de denuncias ocasionadas por el Ayuntamiento es sorprendentemente baja. Este municipio también ha sido señalado por el envenenamiento masivo de perros y gatos, lo que evidencia la falta de políticas públicas efectivas en favor de los animales.
Las organizaciones involucradas, incluido GHAPAD, Patitas Suaves y otras, han exigido que el Ayuntamiento abandone prácticas que consideran obsoletas y demandan un cambio hacia celebraciones que sean compatibles con el respeto y la protección animal. La presión social y la conciencia creciente sobre el bienestar animal parecen estar presentando un nuevo desafío para las tradiciones arraigadas en la comunidad.
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