Matthew Barney ha sido una figura central en las dos primeras ediciones del festival AIR en el Aspen Art Museum, Colorado. En su presentación de 2025, realizó una actuación en un antiguo salón de drill militar en un rancho ganadero, mientras que en 2026 debutó con una instalación escultórica conectada a esa actuación en una extensión de terreno cercano. Su performance, un musical abstracto titulado TACTICAL Parallax, incorporó elementos de obras anteriores como Redoubt (2019) y Secondary (2023), explorando temas de la violencia y la magia del oeste americano.
La escultura reciente, titulada ZONE DEFENSE: Old Snowmass Parallax, fue presentada en julio de 2026 y permanecerá en el lugar durante el verano, con visitas disponibles bajo solicitud. Esta obra escultórica mantiene una conexión formal con la actuación anterior a través de una estructura que, aunque visualmente similar, se diferencia materialmente: está hecha de acero inoxidable pintado, en lugar de PVC, y presenta pesas de bronce moldeadas para emular su contraparte real, incluidas dos camisetas de fútbol que son, en realidad, un homenaje en aluminio fundido a los jugadores Darryl Stingley y Jack Tatum.
En una conversación con Barney que tuvo lugar durante el trayecto entre Aspen y Snowmass, el artista explicó cómo la idea para su performance en Aspen surgió tras una visita al salón de drill. La arquitectura del lugar y su historia específica lo inspiraron a fusionar diferentes narrativas. En circunstancias de poco tiempo para desarrollar un nuevo trabajo, aprovechó material previamente creado, colaborando con Jonathan Bepler, quien compuso la música para la actuación. Este enfoque aborda la creación de nuevos contextos al combinar distintas historias, un método que ha resultado en su crecimiento creativo.
Barney también profundiza en su interés por la colisión de narrativas en obras como Secondary, reflejando en su trabajo la interacción de elementos disímiles para generar una nueva experiencia. La escultura actual aborda esta sinergia de manera viva, vinculado al paisaje occidental y sus complejidades, especialmente en lo relacionado con los límites de la propiedad y los debates sobre conservación en la región.
La instalación se compone de marcadores de zona que, al unirse, ilustran un dibujo a escala de la estructura de parallax que apareció en TACTICAL Parallax. La elección de los colores en las pesas emula el uso de los colores primarios característicos en el diseño moderno, lo que le añade una dimensión estética y cultural a la pieza.
A lo largo del proceso de instalación, Barney experimentó un cambio de percepción entre los visitantes. Si bien inicialmente había curiosidad, la colocación de los marcadores provocó sospechas entre los ganaderos locales, quienes se preguntaron sobre sus intenciones al marcar el terreno, un tema sensible en el contexto del oeste de los Estados Unidos.
La conexión entre arte y paisaje es fundamental para Barney, quien siente que el entorno impacta su trabajo de maneras inesperadas. A pesar de trabajar con materiales típicamente manipulativos, esta pieza, al ser un ejercicio de trompe l’oeil, invita a una reconsideración del lugar y su significado dentro del discurso artístico contemporáneo.
A medida que el diálogo continúa, Matthew Barney se muestra entusiasmado con la posibilidad de llevar esta escultura a un espacio interior. La experiencia de sentir el punto de contacto de la escultura con el suelo puede revelar dimensiones más profundas sobre la obra, convirtiéndola en una presencia casi tangible, incluso en ausencia de la figura humana.
El arte, en su forma más evocadora y desafiante, continúa en su viaje, ofreciendo nuevas perspectivas en cada interacción con el entorno.
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