Un antiguo complejo de mausoleos ha sido descubierto bajo una ruina en la costa norte de Perú, un hallazgo que ha emocionado a arqueólogos y expertos en historia. Este sitio, ubicado en el área de Chan Chan, una vez capital del reino Chimu, había sido objeto de excavaciones durante décadas, pero nunca antes se había encontrado una tumba intacta.
Chan Chan fue la ciudad más grande de las Américas en su época, extendiéndose a lo largo de nueve millas cuadradas y caracterizada por sus impresionantes jardines, plazas y pirámides. Su historia se ha visto marcada por siglos de saqueos, desde las conquistas de los incas hasta la colonización española y los robos modernos.
Los arqueólogos liderados por Jorge Meneses han expresado su emoción y al mismo tiempo ansiedad al desenterrar una cámara funeraria que, sorprendentemente, no había sido saqueada. En el interior, se encontró una escalera que descendía a una cámara central flanqueada por dos habitaciones. En la cámara principal se halló el cuerpo de una persona, mientras que el cuarto oriental estaba casi vacío, y el occidental contenía numerosos artefactos junto a los restos de unas veinte personas adicionales. En total, se han reportado 38 cuerpos en este complejo funerario.
Entre los hallazgos, destaca la identificación de un pigmento rojo brillante en los huesos de la cámara central, posiblemente cinabrio, un mineral de sulfuro de mercurio que tenía un importante valor ritual para los Chimu. También se recuperaron joyas de oro y plata, ornamentación de cuarcita, conchas y piedras semipreciosas, además de una gran cantidad de armas metálicas y una caja de madera decorada con imágenes de aves marinas y monos que contenía coloridos textiles.
Los diseños de las tumbas sugieren que los mausoleos estaban destinados a ser abiertos. Según Gabriel Prieto, profesor de antropología en la Universidad de Florida, los Chimu solían dejar cuerpos u ofrendas dentro de las tumbas y posteriormente trasladar restos humanos a plazas para honrarlos como antepasados.
Este mausoleo, que mide aproximadamente 55 pies por cada lado y tiene una altura de 16 pies, data de hace unos 600 años, en un período justo anterior o posiblemente durante la conquista inca en la década de 1440. Las excavaciones en el sitio continúan, y los restos recuperados están bajo análisis, lo que promete ofrecer una rica información sobre las prácticas funerarias de los Chimu y su elite cultural, así como un momento histórico crítico en el que el reino Chimu enfrentaba al creciente imperio inca.
Los hallazgos revelan no solo el desarrollo cultural y social de una de las civilizaciones más importantes de América del Sur, sino que también aportan una nueva perspectiva sobre los vínculos entre la historia de los Chimu y la de los incas. A medida que las excavaciones avancen, será fundamental tomar nota de estos descubrimientos para comprender mejor la complejidad y riqueza del legado precolombino en la región.
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