En un mundo cada vez más autoritario, los derechos sexuales y reproductivos han sido y seguirán siendo la lucha constante de organizaciones y movimientos activistas en todo el planeta. La promoción de estos derechos involucra, entre otras cosas, la defensa de la libertad de elección respecto al cuerpo y a la sexualidad de cada persona. Además, se trata de una pieza fundamental en la lucha por la equidad de género.
Los avances obtenidos en materia de derechos sexuales y reproductivos son innegables, sin embargo, la amenaza de pérdida de estos derechos es latente en aquellos países donde los gobiernos pueden catalogarse como abiertamente autoritarios. En estos lugares, las restricciones a estos derechos van desde la limitación del acceso a servicios básicos de salud sexual y reproductiva hasta la promoción de campañas que estigmatizan e incluso criminalizan a mujeres y a personas con identidades de género diversas.
Por ejemplo, en algunos países con gobiernos autoritarios se han prohibido o limitado legalmente el acceso a servicios básicos de salud sexual y reproductiva. Esto incluye el acceso a información sobre métodos anticonceptivos y el aborto, así como la restricción de atención médica por razones de género, identidad sexual u orientación sexual. En algunos casos, incluso se castiga a aquellos que promueven la educación sexual en las escuelas o se les impone una censura a nivel de Internet.
Es importante mencionar que estos retrocesos no solo se presentan en países con gobiernos abiertamente autoritarios, sino que también son consecuencia de la presión de grupos conservadores y fundamentalistas que se han mantenido activos en todo el mundo. Estos grupos, en algunos casos, han invertido grandes cantidades de dinero en campañas publicitarias destinadas a promover la censura, las restricciones en los derechos sexuales y reproductivos y la segregación del Estado respecto a la sexualidad y a la identidad de género.
Es fundamental continuar alertando al público sobre el valor de los derechos sexuales y reproductivos y la necesidad de una defensa constante ante las amenazas que se lleguen a presentar. No podemos permitir que la promoción de estos derechos se detenga, en ningún país del mundo, independientemente de si se trata de un gobierno autoritario o no. La lucha por la equidad de género es un compromiso colectivo.
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