▲ Durante el emocionante fin de semana, la Orquesta Sinfónica de Minería tiene el privilegio de contar con la dirección del célebre compositor estadounidense John Adams en la emblemática sala Nezahualcóyotl.Foto Cristina Rodríguez
Merry Macmasters
Un notable evento tuvo lugar el viernes 22 de agosto de 2025, donde el renombrado compositor John Adams se encuentra en México. Este destacado músico ofreció una clase magistral en la Facultad de Música de la UNAM, donde se describió a sí mismo en términos de humor y sencillez, identificándose con la figura de Mark Twain.
En una charla amena con la compositora mexicana Gabriela Ortiz, Adams mostró su lado juguetón, deleitando a los estudiantes de música. Este fin de semana, además, dirigirá a la Sinfónica de Minería en la Sala Nezahualcóyotl, un acontecimiento que genera gran expectativa.
A lo largo de su encuentro, Adams compartió recuerdos de sus días en la Universidad Harvard, un tiempo marcado por la guerra de Vietnam. Reflexionó sobre una época vibrante donde la música de Jimi Hendrix, los Beatles y John Coltrane resonaba fuertemente, y cómo esto contrastaba con la visión más tradicional de sus maestros de composición. Al comparar el clima político de su juventud con el actual, Adams destacó que la división social es aún más profunda hoy en día.
Adams, originario de un pequeño pueblo en Nueva Hampshire, compartió su travesía musical. Desde sus inicios, cuando a los 7 años no pudo ingresar a una escuela de música para estudiar violín, se vio obligado a aprender clarinete bajo la guía de su padre. A los 14 años, tuvo su primera experiencia como compositor, estrenando una pieza en un asilo mental, lo que consideró su mejor audiencia.
Con 18 años, experimentó una crisis artística al creer que la música “debería ser fea y disidente”. Sin embargo, una obra de Leonard Bernstein cambió su perspectiva y lo llevó a adentrarse en una nueva forma de componer. Después de acabar sus estudios, optó por dejar la costa este de EE. UU. y mudarse a San Francisco, donde se sumergió en la cultura beat y descubrió su verdadero llamado en la música.
En su intervención, Adams también abordó el impacto del arte pictórico contemporáneo, que ha alcanzado gran popularidad, contrastándolo con la música, que a menudo queda opacada por géneros más accesibles como el jazz, el rock y el soul. Señaló que muchos de los grandes músicos que admiramos provienen de estas raíces populares, y aspiró a integrar esa complejidad en su propia obra clásica.
Un aspecto destacado de su trayectoria fue la colaboración con el director de teatro Peter Sellars para crear “El Niño”, un oratorio navideño que incorpora textos de poetas latinoamericanos, incluyendo a la icónica Sor Juana Inés de la Cruz. Adams interpretó el “Memorial de Tlatelolco” de la poeta chiapaneca como una respuesta cultural a la tragedia, reflejando así realidades actuales.
En un momento preocupante para la academia, Adams lamentó los ataques de Donald Trump a las universidades, enfatizando el clima de miedo que enfrentan los estudiantes para protestar. Para él, “Memorial de Tlatelolco” es un eco de esos temores contemporáneos.
Adams concluyó su charla enfatizando que la música clásica navega en una era “posestilística”, donde cada obra cuenta su propia historia y no existen reglas fijas para la expresión. La música, dijo, está destinada a hablar a todo el mundo, reflejando una variedad de sentimientos y temas, ya sean políticos, sociales o personales.
En este fin de semana, el compositor dirigirá su obra “Concierto para violín” (1994) con el virtuoso italo-alemán Agustín Hadelich como solista, en un evento que promete ser memorable y que celebrará la rica interacción entre la música contemporánea y el legado cultural.
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