El atletismo español ha dejado una huella imborrable en los recientes Relevos Mundiales, destacándose con una notable actuación que recompensó el esfuerzo de sus competidoras. Las selecciones femeninas de 4×400 y 4×100 no solo defendieron sus posiciones en el podio, sino que también lograron superar récords que parecían inquebrantables.
El equipo de 4×400, conocido como las ‘Golden Bubbles’, demostró su excelencia al finalizar en la segunda posición con un tiempo sorprendente de 3:21.25, que supera en casi tres segundos la anterior marca nacional. La alineación, compuesta por Paula Sevilla, Ana Prieto, Rocío Arroyo y Blanca Hervás, brilló y, aunque el oro se les escapó debido a la fuerza del conjunto noruego, el subcampeonato es motivo de orgullo. Sevilla, en un estado de forma excepcional, pasó el testigo a Prieto, quien, con la sabiduría de una veterana, mantuvo el ritmo hasta entregar el testigo a Arroyo. La ochocentista realizó una impresionante remontada para dejar la carrera en manos de Hervás, quien, a pesar de su batalla contra la medallista mundial Jæger, alcanzó un merecido segundo lugar.
Poco antes, las ‘Balas Rojas’ de 4×100 también aseguraron su lugar en el podio al conseguir una medalla de bronce con un crono de 42.31. Lucía Carrillo, Jaël Bestué, Esperança Cladera y Maribel Pérez formaron un equipo competitivo, que solo fue superado por las velocistas jamaicanas y canadienses. Este resultado reafirma su posición como una de las grandes potencias del atletismo femenino.
Con las seis finales programadas en menos de una hora, la estrategia fue clave. España se vio obligada a priorizar sus equipos de relevos, lo que implicó debilitar los cuartetos mixtos. Sin embargo, esta decisión rindió frutos al cualificar a los equipos para los Ultimate Championships que se celebrarán en Budapest en septiembre.
El 4×100 mixto, aunque no contó con las estrellas Carrillo y Bestué, acabó en un meritorio quinto lugar con un cronómetro de 41.05, asegurando un pase para los campeonatos húngaros tras beneficiarse de la retirada de algunos competidores. Por su parte, el equipo de 4×400 mixto, aunque aún en formación, logró clasificarse gracias a un final emocionante en el que Carmen Avilés superó a una relevista australiana en una carrera de centímetros.
A nivel internacional, los 4×400 masculinos de Botsuana brillaron intensamente, alcanzando un asombroso tiempo de 2:54.47, casi rompiendo el récord mundial y capturando la atención de su nación. Sudáfrica y Australia también se destacaron, completando un podio excepcional.
Los resultados de estas competiciones han reforzado la reputación de España en el mundo del atletismo y abren un nuevo capítulo para las atletas que luchan por la gloria en el escenario internacional. Con la vista en Budapest, estas medallas no son solo un homenaje a su dedicación, sino también una promesa de un futuro brillante en el deporte.
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