El saqueo de medicamentos en unidades médicas del IMSS Bienestar en Puebla se ha convertido en una preocupación creciente para las autoridades, alertadas ante la alarma que ha surgido tras tres incidentes en menos de un mes. El último de estos robos ocurrió en la madrugada del lunes, en la Unidad de Medicina Familiar número 21, localizada en la colonia Anzures. Un grupo de delincuentes logró ingresar al establecimiento tras saltar su barda perimetral cerca de las 4:00 horas.
Según los reportes, el guardia de seguridad fue sorprendido por los intrusos, quienes lo sometieron, amenazaron y ataron dentro de un baño para evitar que pidiera ayuda. Este peligroso asalto se dirigió rápidamente al área de farmacia, donde los criminales sustrajeron diversos medicamentos. Para minimizar el riesgo de ser identificados, también se llevaron el sistema de grabación de videovigilancia.
El guardia logró liberarse y alertó a las autoridades, lo que permitió la rápida movilización de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y servicios de emergencia, quienes prestaron atención médica al vigilante y comenzaron a recopilar información sobre el suceso. Posteriormente, la Fiscalía General del Estado inició las investigaciones pertinentes, aunque aún no se ha determinado la cantidad ni el valor de lo robado debido a la espera de un inventario oficial.
El IMSS ha confirmado el robo, pero no ha ofrecido detalles sobre los fármacos sustraídos. Informó que la investigación fue derivada a la Fiscalía General de la República, ante la cual se presentó la denuncia correspondiente. Como medida temporal, la atención médica y la entrega de medicamentos para los derechohabientes de esta unidad se han trasladado a las clínicas 2 y 57, mientras se realizan las gestiones necesarias para restablecer la operación normal.
Este hecho no es un caso aislado; la oleada de robos ha generado inquietud en la comunidad. El 11 de marzo, la Unidad de Medicina Familiar 13, en la colonia Bugambilias, sufrió un asalto similar, donde tres hombres ingresaron por la azotea, sometiendo al personal de seguridad para apoderarse de medicamentos y equipos de vigilancia. Dos días antes, el 9 de marzo, en la clínica 7, cinco delincuentes encapuchados atacaron al vigilante, quien fue golpeado y atado mientras las instalaciones eran saqueadas.
Frente a esta situación alarmante, el IMSS ha reafirmado su postura de cero tolerancia hacia estos delitos y se mantiene colaborando estrechamente con las autoridades para esclarecer lo sucedido y dar con los responsables. La continua inseguridad en el sector salud plantea preguntas sobre la protección de los recursos vitales y el bienestar de los derechohabientes en Puebla.
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