En una nueva alerta de salud pública, médicos han estado trabajando intensamente para evacuar a dos personas que presentan síntomas de hantavirus en un crucero de lujo anclado frente a las costas de África Occidental. Este barco, que transporta principalmente pasajeros británicos, estadounidenses y españoles, ha sido escenario de un preocupante brote que ha dejado a unas 150 personas atrapadas a bordo.
La situación escaló tras el fallecimiento de tres pasajeros, incluyendo una pareja neerlandesa y un ciudadano alemán. Además, un británico que había abandonado la embarcación previamente se encuentra en tratamiento en Sudáfrica, generando alarma en las autoridades de salud.
El Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de los Países Bajos (RIVM) ha confirmado que se detectó hantavirus en uno de los enfermos, y se investiga si otros casos también están relacionados con esta enfermedad. Uno de los fallecidos, según fuentes cercanas al incidente, también había dado positivo en las pruebas del virus. Sin embargo, el RIVM todavía no ha podido esclarecer el origen exacto de las infecciones ni si otras muertes están conectadas a esta situación.
El hantavirus, conocido por inducir enfermedades respiratorias severas, se propaga a través de partículas de excrementos o el orina de roedores. En la actualidad, no existen tratamientos específicos para la enfermedad, y el enfoque se centra en cuidados de soporte, lo cual es vital en casos graves.
A pesar de la gravedad del brote, la Organización Mundial de la Salud ha indicado que el riesgo para la población en general es bajo, dado que el hantavirus se transmite principalmente por roedores y no por contacto humano directo.
El crucero Hondius zarpó de Ushuaia, Argentina, en marzo de 2026, iniciando un viaje promocionado como una expedición natural hacia la Antártida. Con precios de camarote que oscilaban entre 14,000 y 22,000 euros, este itinerario incluyó diversas paradas por lugares remotos como las Malvinas y la isla Santa Elena, antes de alcanzar aguas de Cabo Verde el 3 de mayo.
Los síntomas iniciales del hantavirus se asemejan a un cuadro gripal, como fiebre y fatiga, con un período de incubación que varía entre una y ocho semanas tras la exposición. Un portavoz del RIVM ha manifestado que la fuente del brote sigue siendo incierta. Consideró la posibilidad de que roedores a bordo del barco hayan transmitido el virus, o que los pasajeros pudieran haberse infectado durante alguna escala en Sudamérica.
Expertos, como Daniel Bausch, profesor del Instituto Universitario de Altos Estudios de Ginebra, han resaltado la relevancia de esta situación, señalando que el crucero comenzó su travesía en un país donde existen indicios de transmisión entre humanos del hantavirus de los Andes, presente en Argentina y Chile.
Con la situación en desarrollo, las autoridades continúan trabajando para garantizar la seguridad y salud de los pasajeros y la tripulación, mientras se investigan a fondo las causas del brote.
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