La subgobernadora del Banco de México, Galia Borja, ha ofrecido una perspectiva optimista en torno a la inflación y el impacto de los precios internacionales del petróleo. En declaraciones recientes, Borja aseguró que el traspaso de estos precios al índice inflacionario está siendo mitigado gracias a los esfuerzos fiscales del gobierno federal, reflejando una dinámica similar a la observada en 2022.
Ante el reto de choques externos que afectan a la economía, hizo énfasis en la necesidad de que los bancos centrales monitoricen de cerca estas situaciones, ya que pueden influir en la formación de precios y en las expectativas inflacionarias. Durante una entrevista, explicó que su voto disidente en la decisión monetaria de marzo, donde propuso mantener la tasa sin cambios, se basó en la escasez de información para evaluar correctamente la magnitud y duración del choque inflacionario.
Desde entonces, Borja ha notado mejoras en el entorno global, señalando que las tensiones parecen estar aflojándose, especialmente en relación a los conflictos en Medio Oriente. Este cambio es crucial, dado que cualquier alteración en las dinámicas internacionales puede repercutir en las economías worldwide y en particular en la mexicana, a través de una menor demanda por parte de los socios comerciales.
La subgobernadora también destacó que la tasa real ex ante, calculada como la diferencia entre la tasa nominal del 6.75% y las expectativas de inflación a 12 meses, ha entrado en terreno neutral desde noviembre del año pasado. Borja ha respaldado las decisiones anteriores de recortar la tasa en función del panorama inflacionario.
En su análisis, resaltó que, a pesar de ciertos incrementos en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que podrían influir en los precios relativos, los determinantes tradicionales de la inflación apuntan a una convergencia con la meta establecida. Esto sugiere que el alza en precios podría ser acotada y de carácter temporal.
Recientemente, tras su visita a Washington, donde se reunió con inversionistas y bancos privados para discutir la política monetaria mexicana, Borja recibió múltiples interrogantes sobre el impacto de los conflictos internacionales en la inflación doméstica. A pesar de la incertidumbre, sugirió que la situación ha mejorado gracias a las negociaciones que buscan acuerdos de paz, lo cual podría estabilizar el entorno económico.
Con respecto a la apreciación del peso, resaltó que el Banco de México sigue monitoreando los flujos de capital, aunque sin un objetivo específico en mente. La estabilidad financiera y el mantenimiento del orden en los mercados continúan siendo la prioridad del banco central. Con el avance de las negociaciones en Medio Oriente, la volatilidad financiera ha disminuido, y el tipo de cambio ha vuelto a niveles anteriores al conflicto.
Finalmente, reiteró que los canales de transmisión monetaria aún reflejan condiciones restrictivas, a pesar de que la tasa real está en un nivel neutral, lo cual podría seguir influenciando el crecimiento del financiamiento —aunque a un ritmo menor— frente a la incertidumbre global presente.
Este análisis de la subgobernadora Borja subraya la complejidad de la inflación y el entorno económico actual, enfatizando la importancia de un enfoque cauteloso y la monitorización de factores externos en la formulación de decisiones monetarias.
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