En la actualidad, la búsqueda de un sistema financiero más inclusivo ha cobrado un papel protagónico en México. La Asociación de Bancos de México (ABM), bajo la dirección de Emilio Romano, ha definido estrategias audaces para fomentar la digitalización y reducir el uso del efectivo, con el objetivo de beneficiarse de una economía más formalizada y menos susceptible a fraudes.
Durante la 88 Convención Bancaria, Romano enfatizó que uno de los principales propósitos de la banca es facilitar y acelerar la creación de valor en la economía. Para lograrlo, se deben implementar medidas significativas que permitan disminuir drásticamente la circulación de efectivo en la economía mexicana. Actualmente, un abrumador 90% de la población aún depende del efectivo en sus transacciones diarias, mientras que las alternativas digitales apenas alcanzan cifras minúsculas. Solo un 17% usa tarjetas de débito, un 4% utiliza tarjetas de crédito, y un ahorro mínimo del 0.2% se atreve a usar el sistema CoDi.
La situación se torna aún más preocupante al observar que solo el 24% de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) cuentan con acceso a crédito formal. Ante este panorama, la ABM se ha comprometido a aumentar esta cifra al 30% para el año 2030, en colaboración con el gobierno.
La inclusión financiera se presenta como un objetivo clave en esta transformación. Al reducir la dependencia del efectivo, se fomenta la creación de cuentas digitales y un sistema de pagos más eficiente, lo que se traduce en mayor inclusión y transparencia financiera. Esta transformación no solo beneficia a los consumidores, sino que también permite a las instituciones financieras acceder a información más precisa sobre las transacciones, alimentando así los burós de crédito y facilitando el acceso a financiamiento.
Además, la formalización de la economía se convierte en un aspecto crucial. Las empresas que operan dentro del marco legal y financiero tienen más posibilidades de crecer y permanecer en el mercado. La digitalización no solo elimina el fraude, sino que también ayuda a combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, al ofrecer visibilidad en las transacciones.
Es imperativo que también se establezcan mecanismos de pago y cobro digitales más eficientes. La disminución de costos en la emisión de tarjetas y un aumento en la utilización de sistemas como CoDi contribuirán a una mayor inclusión financiera.
Así, la tendencia hacia la digitalización y la reducción del uso del efectivo se consolidan como pasos fundamentales para transformar la economía mexicana, enfocándose en la inclusión, el acceso al crédito y la seguridad financiera. Este enfoque no solo promete cambios significativos para el presente, sino que también establece las bases para un futuro más sólido y resiliente.
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