Ryan Wigglesworth, un nombre destacado en el mundo de la música clásica, se presenta como una figura carismática en el Royal Academy of Music de Londres, donde ha sido profesor desde 2019. Además de su labor docente, Wigglesworth es el director principal de la BBC Scottish Symphony Orchestra, y se involucra en una amplia gama de actividades que incluyen la dirección de orquestas internacionales y la composición. La vida familiar también juega un papel en su apretada agenda, ya que es padre de tres niños pequeños.
Originario de Sheffield y con una crianza humilde, Wigglesworth recuerda su infancia como tímido y poco seguro de sí mismo. Sin embargo, su inclinación hacia la música se manifestó a una edad temprana, cuando un profesor lo animó a unirse al coro de la catedral. Este cambio marcó el inicio de su carrera musical, que lo llevó a instituciones prestigiosas como Charterhouse y Oxford.
Su amor por la música se nutrió a través de discos de su padre y la vasta colección de música de la biblioteca central de Sheffield. Wigglesworth recuerda cómo esta pasión por explorar sonidos lo llevó a Aldeburgh a la tierna edad de 12 años, donde su admiración por Benjamin Britten se profundizó tras conocer al compositor Oliver Knussen.
“Fue una relación que definió mi vida musical”, afirma Wigglesworth, quien se dedicó a aprender no solo las técnicas de ensayo, sino también a desglosar obras maestras durante sus años formativos. Durante su tiempo en la universidad, comenzó a formar sus propios grupos, ya que muchos no se ofrecieron a dirigir sus composiciones.
Actualmente, Wigglesworth se prepara para ser el artista destacado del festival de Aldeburgh, donde dirigirá la única ópera de Debussy, Pelléas et Mélisande. “Esta obra es multidimensional, como mirar un cristal; hay tanto sucediendo simultáneamente”, comenta. La interpretación incluirá colaboraciones con talentos conocidos, incluyendo a su esposa, la soprano Sophie Bevan.
También se presentarán obras propias, incluidas canciones del poeta George Herbert y un estreno de un concierto para viola. Su enfoque para la composición es profundamente personal; Wigglesworth no puede escribir a menos que tenga una conexión específica con el intérprete.
A medida que aborda los desafíos contemporáneos de la música clásica, Wigglesworth expresa su preocupación sobre cómo esta se considera a menudo un campo especializado, separado de otras formas de música. “Es crucial que la nueva música esté en el centro de la conversación”, añade. Defiende la necesidad de innovar en la educación musical, resaltando la importancia de iniciar a las nuevas generaciones en el mundo de la música desde una edad temprana.
Como director de la BBC Scottish Symphony Orchestra desde 2022, Wigglesworth valora la interacción sutil entre director y orquesta, un juego que él considera fascinante. Este verano, la orquesta celebrará su 90 aniversario con un programa que incluye obras de Rachmaninov y Bartók, resaltando la diversidad y el impacto de la música de aquella época.
Planeando hacia adelante, Wigglesworth se ha propuesto abordar la escasez de recursos en la educación musical. “Necesitamos dejar de depender del apoyo gubernamental; deben reconocerse la importancia y la necesidad de una infraestructura musical sostenible”, señala, reflejando una urgente necesidad de cambio. Su compromiso personal es claro: asegurar que futuras generaciones tengan acceso a la música y la oportunidad de explorar sus posibilidades creativas.
El festival de Aldeburgh comienza el 12 de junio, y con actuaciones importantes programadas para los Proms el 29 de julio y el 8 de septiembre, el legado de Wigglesworth como intérprete y compositor continuará resonando.
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