En un panorama financiero en constante cambio, el comportamiento de los inversionistas nacionales en el mercado de deuda mexicana ha sido notable. Recientes reportes del Banco de México destacan que, a pesar de la liquidación de posiciones por parte de inversionistas extranjeros, los actores locales están absorbiendo de manera ordenada los títulos disponibles, lo que compensa esta salida de capital.
Durante el segundo trimestre del año, las fuentes monetarias externas experimentaron una disminución significativa. Este fenómeno se debe a una caída en el flujo anual de valores gubernamentales en manos de no residentes, que han vendido alrededor de 25,725 millones de dólares en títulos de deuda mexicana en los últimos 15 meses. La gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, explicó que actualmente solo el 12% de los títulos de deuda en circulación se encuentran en manos de extranjeros, una ligera disminución en comparación con el 13.2% reportado en noviembre pasado. Hace solo un año y medio, esta cifra era del 14%, y se suaviza en comparación con el 28% que representaban en diciembre de 2019, antes de la pandemia.
El subgobernador Jonathan Heath indicó que esta reducción en la tenencia de extranjeros refleja una mayor estabilidad del mercado mexicano frente a las turbulencias de capital que suelen afectar a otras economías emergentes.
Frente a la rotación de tenencias, se observa un aumento en la participación de instituciones locales, especialmente las Sociedades de Inversión de Fondos para el Retiro (Siefores), que ahora poseen el 28.8% de los títulos, un incremento notable desde el 24.6% en diciembre de 2020. A su vez, las sociedades de inversión en México han aumentado su participación en el mercado de deuda mexicana, alcanzando un 17.3%.
A pesar de los desafíos globales, como la incertidumbre ante aranceles y tensiones geopolíticas, el mercado mexicano sigue siendo atractivo para los inversionistas. La disciplina fiscal de México resalta frente a otros países emergentes, según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). Además, el diferencial de tasas de interés con Estados Unidos se mantiene robusto, con la tasa mexicana situada en 7.75% frente al rango estadounidense de 4.25% a 4.50%.
El IIF también mencionó que, a pesar de la rotación en las inversiones, las elevadas tasas reales y un tipo de cambio más estable han contribuido a una sólida rentabilidad en México. Ejemplos recientes como la exitosa colocación de bonos por 12,000 millones de dólares vinculada a Pemex han reforzado la confianza en el mercado de deuda, mostrando que, incluso en un entorno de menor demanda global, México puede seguir atrayendo flujos de capital.
Con el tercer trimestre en el horizonte, se empieza a atisbar un panorama más favorable, donde se espera que estas dinámicas continúen evolucionando en beneficio de la estabilidad y crecimiento del mercado financiero mexicano.
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