Las bolsas de Corea del Sur y Japón enfrentaron una fuerte caída en la sesión de apertura del lunes, un evento que no pasó desapercibido en los mercados financieros globales. Esta situación se desató después de que el precio del petróleo superara la barrera de los 100 dólares por barril, alcanzando niveles no vistos en casi cuatro años.
El índice surcoreano Kospi sufrió un descenso del 6.7%, mientras que el Nikkei 225, representativo de la bolsa de Tokio, cayó en torno al 5.8%. Este desplome se produjo en un contexto donde el West Texas Intermediate (WTI), la referencia del crudo en Estados Unidos, se cotizaba a 106.80 dólares, evidenciando un notable incremento del 17.4%. Por su parte, el crudo Brent, que también experimentó una alza considerable, alcanzó los 107.20 dólares, un incremento del 15.65%.
Estos niveles de precios de petróleo son comparables a aquellos observados en los primeros días tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, lo que genera inquietudes sobre su impacto en la economía global. El entonces presidente estadounidense, Donald Trump, había calificado el aumento en los precios del petróleo como un “pequeño precio a pagar” por mitigar la amenaza nuclear iraní, sugiriendo que el incremento sería de carácter temporal.
En medio de esta turbulencia, el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, un punto crítico donde transita el 20% del petróleo y gas mundial, se interrumpió desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, exacerbando la crisis de suministro. Japón, la cuarta economía más grande del mundo y el quinto mayor importador de crudo, se vio particularmente afectado, importando un 95% de su petróleo de Oriente Medio. Sin embargo, la primera ministra Sanae Takaichi expresó que el país cuenta con reservas de emergencia de crudo equivalentes a 254 días de consumo local, lo que ofrece un respiro en este contexto de incertidumbre.
La agencia informativa Kyodo News reportó recientemente que el gobierno japonés está evaluando la posibilidad de liberar parte de sus reservas petroleras como respuesta a la creciente presión del mercado. En una situación similar, Corea del Sur, también un importante importador, se encuentra en el cuarto lugar a nivel global, solo superado por China.
La interconexión de estos mercados y sus respectivas vulnerabilidades resalta la fragilidad del sistema energético mundial. A medida que las dinámicas geopolíticas continúan evolucionando, el impacto de estas fluctuaciones en los precios del petróleo seguirá siendo un tema de gran relevancia en la agenda económica internacional.
Esta información corresponde a los eventos del 8 de marzo de 2026 y destaca la interacción entre el contexto económico y geopolítico que afecta tanto a Asia como al resto del mundo.
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