En un mundo cada vez más globalizado, la búsqueda de oportunidades profesionales se convierte en una travesía crucial para muchos individuos. Ingenieros en Mumbai y médicos en Shanghái se plantean una cuestión recurrente: ¿Dónde se valorará más su talento y lo que pueden aportar? La respuesta, en creciente número de casos, no se encuentra en Estados Unidos, sino al norte, en Canadá. Este país ha logrado construir uno de los sistemas de migración económica más transparentes, rápidos y equitativos del mundo, contrastando fuertemente con un sistema estadounidense que presenta serias deficiencias.
Desde su lanzamiento en 2015, el programa Express Entry de Canadá se ha destacado por su claridad. En el núcleo de este programa se halla el Comprehensive Ranking System (CRS), el cual evalúa a los candidatos de manera objetiva y cuantificable a partir de diversos factores: edad, nivel educativo, experiencia laboral, dominio del inglés o francés, y aspectos adicionales como la oferta de empleo o la familia en Canadá. Este enfoque no solo permite un máximo de 1,200 puntos, sino que también proporciona información accesible; los postulantes pueden conocer su posición y puntaje en una calculadora en línea antes de iniciar el proceso. En 2024, Canadá emitió 98,903 invitaciones a través de Express Entry, y notablemente, el 91% de los elegidos contaban con estudios universitarios de al menos tres años. La eficiencia es palpable: el 80% de las solicitudes son procesadas en seis meses o menos.
En marcada contraposición, el sistema estadounidense está atrapado en una estructura establecida en 1990, que limita la entrega de visas de empleo a 140,000 anuales, con un techo del 7% por país, lo que resulta en una grave inequidad. Por ejemplo, tanto India, con más de mil millones de habitantes, como Luxemburgo, con menos de un millón, reciben el mismo porcentaje de visas disponibles. Este esquema ha llevado a que más de un millón de trabajadores aprobados por el gobierno estadounidense se encuentren esperando su residencia permanente, con tiempos de espera para ingenieros indios que oscilan entre 15 y 18 años. En el peor escenario proyectado, se estima que más de 200,000 personas podrían fallecer antes de recibir los documentos por los que califican. Así, el sistema no premia el talento, sino que discrimina a quienes tengan la paciencia suficiente y suerte en su lugar de nacimiento.
Las diferencias entre ambos sistemas no son solo de velocidad; encapsulan filosofías diferentes. Canadá se pregunta: ¿Qué puede aportar este individuo a nuestra economía?, mientras que Estados Unidos a menudo se limita a: ¿De dónde eres? Este último tipo de enfoque, catalogado como una suerte de lotería geográfica, tiene consecuencias que perduran durante décadas. En una reciente encuesta entre aquellos que esperan en el limbo migratorio estadounidense, el 70% afirmó considerar seriamente emigrar a otros países como Canadá o Australia, que ofrecen un proceso de residencia de entre 6 y 24 meses.
Las empresas de tecnología en Silicon Valley enfrentan el dilema de perder el talento que ellas mismas han contratado. Este problema impacta la competitividad de toda la nación, mientras que Canadá calibra algoritmos para atraer a trabajadores en demanda, como profesionales del sector salud, ingenieros de software y educadores.
A pesar de su éxito, el modelo canadiense no es perfecto. Ante las crecientes presiones sobre vivienda e infraestructura, ha reducido sus metas de inmigración para 2025-2027, y los puntajes de corte en rondas generales han aumentado a 529 puntos, excluyendo a candidatos valiosos. Sin embargo, las deficiencias del sistema canadiense son las de un modelo que se adapta con base en datos, mientras que el estadounidense lucha contra una disfunción que, en algunos círculos, parece ser políticamente funcional.
En definitiva, la migración no debería ser resultado de un accidente geográfico. Debe ser un proceso que valore el talento y la disposición a contribuir más que el origen del pasaporte. Mientras Canadá ha comprendido esto desde hace décadas, el debate en Estados Unidos permanece atrapado en concepciones obsoletas.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


