El Real Madrid se consolida como el gran protagonista en el panorama futbolístico mundial, siendo el mayor atractivo de la FIFA para promover su Mundial de Clubes en Estados Unidos. Sin embargo, el reciente adiós de Leo Messi tras la eliminación del Inter de Miami a manos del PSG (4-0) ha dejado un vacío en la competición, ya que Messi es, sin duda, el mayor reclamo individual que tenía esta primera edición del torneo. Jugadores como Vinicius Junior, Kylian Mbappé, Harry Kane, Vitinha o Rodri, aunque reconocidos, no poseen el mismo impacto que el astro argentino en el país. La fascinación por Messi atraviesa todas las comunidades en Estados Unidos; en las afueras del Mercedes Benz, miles de aficionados lucían sus camisetas, llenando otro estadio más, además del de Miami, donde juega como local.
La participación de Messi fue esencial en las estrategias de Gianni Infantino para promocionar este torneo, que desde su concepción ya se asumía que necesitaría del fulgor del argentino. La inclusión del Inter de Miami en el evento generó controversia, teniendo en cuenta que otros equipos con más tradición en el fútbol estadounidense fueron desestimados. La FIFA decidió reservar un lugar para un equipo estadounidense y otorgó esa plaza al Inter de Miami, bajo el argumento de haber ganado el Supporter’s Shield. Este galardón reconoce al mejor equipo de la temporada regular de la MLS, y el Inter de Miami había establecido un récord al alcanzar 76 puntos.
En un acto celebrado en el Hard Rock Stadium, Infantino, entusiasta por la elección, proclamó: “Miami ama el fútbol y el Inter Miami cuenta con el apoyo de todos en Florida y más allá”. Valoró el triunfo del club de Beckham y su estilo de juego, aunque Columbus Crew, campeón de la MLS y de la Leagues Cup, también era un contendiente válido. Notablemente, no surgieron quejas formales por parte de Columbus Crew ni de la MLS, que vio con buenos ojos que el representativo de Messi estuviera en el torneo. En Europa o Sudamérica, una elección tan arbitraria habría suscitado críticas, reflejando la tensión del fútbol contemporáneo donde el neoliberalismo se enfrenta al romanticismo de los aficionados por los méritos deportivos.
La FIFA ha reconocido que la participación de Messi resulta beneficiosa económicamente. Su clasificación en la fase de grupos, ayudada por un espectacular gol de falta que le dio la victoria al Inter de Miami sobre Palmeiras (2-2), fue celebrada. Aunque no se ha cuantificado el impacto de Messi en términos económicos, su figura ha sido un activo valioso para atraer patrocinadores y hacer el torneo más atractivo para la venta de derechos de televisión.
La despedida de Messi tuvo lugar en Atlanta, ciudad emblemática del hip hop y un importante centro cultural en EE.UU. En el majestuoso estadio Mercedes Benz, que cuenta con una arquitectura moderna y un ambiente electrizante, Messi experimentó la actualidad del fútbol en el que está inmerso ahora. Enfrentándose a la abrumadora superioridad del PSG, que ganó la Champions, Messi aceptó la realidad con humildad. Declarándose consciente de la calidad de su oponente, aseguró: “Fue un poco lo que se esperaba. Es normal que pase lo que pasó”.
Este contraste con el pasado nos recuerda momentos en los que Messi se alzaba como protagonista indiscutido, dejando huella en el fútbol mundial. Mientras los músicos y artistas también encuentran inspiración en su figura, el legado de Messi sigue reflejando la evolución del deporte y su impacto en la cultura global. En un mundo donde el fútbol avanza y cambia, la presencia de Messi continúa resonando, incluso en su ausente despedida.
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