Los mexicanos que laboran en el extranjero se enfrentan a un panorama variable en cuanto a sus derechos a una pensión en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Si bien en algunos casos pueden acceder a ella, en otros solo podrán recuperar los fondos que han ahorrado en sus cuentas individuales.
Gerardo Chavarría, gerente de Iniciativas en Afore Sura, destaca que si un mexicano mantiene una relación laboral con una empresa en México y, por razones específicas, trabaja temporalmente en el extranjero, como en Estados Unidos, continúa acumulando semanas de cotización en el IMSS. Esto le otorga derecho a seguridad social, lo que es fundamental para quienes planean su futuro financiero.
Es crucial entender que si un trabajador ha cotizado previamente en México y posteriormente decide laborar en el extranjero, su dinero puede seguir generando rendimientos. Sin embargo, es importante mencionar que el conteo de semanas de cotización ante el IMSS se detiene. Si al cumplir 60 años no se tienen las semanas mínimas necesarias para acceder a una pensión, se puede solicitar una negativa de pensión en el IMSS. Este trámite permite recuperar el dinero acumulado, incluyendo capital y rendimientos, en la cuenta individual.
Asimismo, aquellos que deseen reactivar sus derechos pueden regresar a trabajar formalmente en México. Este retorno les permitirá continuar cotizando para alcanzar el número mínimo de semanas que la ley exige para obtener una pensión.
Para quienes opten por la cotización voluntaria, existen esquemas como las modalidades 10 y 40 que facilitan este proceso. La Modalidad 10 está diseñada para trabajadores independientes, como profesionistas o comerciantes, quienes pueden registrarse voluntariamente y contribuir al IMSS a partir de un pago acorde a sus ingresos. Este enfoque no solo ayuda a acumular semanas de cotización, sino que también proporciona acceso a los beneficios de seguridad social mientras se avanza hacia la obtención de una pensión.
La Modalidad 40, en cambio, se dirige a aquellos que han trabajado previamente con un patrón. Después de un año de trabajo formal, pueden cambiar a esta modalidad para mejorar sus pensiones, siempre que cumplan ciertos requisitos relacionados con su tiempo cotizado.
Es necesario aclarar que la posibilidad de pasar de la Modalidad 10 a la 40 genera opiniones divididas entre especialistas. Mientras que algunos, como Chavarría, expresan que no es posible debido a las condiciones establecidas por la ley, otros expertos como Rolando Talamantes aseguran que con una asesoría adecuada, esta combinación puede resultar ventajosa para los trabajadores.
Un ejemplo ilustrativo muestra cómo un mexicano que ha cotizado bajo la Ley 73, cuenta con 1,100 semanas acreditadas en el IMSS y ha estado fuera del país por 20 años. Esta persona tiene la opción de optar por permanecer bajo la Ley 73 o migrar a la Ley 97, la cual podría facilitar su acceso a una pensión, siempre y cuando reactive sus derechos laborales.
Es evidente que los mexicanos que trabajan en el extranjero deben estar informados sobre sus derechos y las distintas opciones a su disposición. La planificación cuidadosa y el conocimiento de las reglas del IMSS son clave para asegurar un futuro financiero estable y digno en su retiro.
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