El gobierno de México ha superado las expectativas en materia de apertura comercial, logrando un grado de inserción en este ámbito que ha alcanzado el 71.3% para 2025. Esta cifra no solo sobrepasa la meta proyectada del 68.3%, sino que se alinea con el objetivo de diversificar los mercados y destinos de exportación del país. Este indicador refleja la participación del comercio exterior (exportaciones más importaciones) en el Producto Interno Bruto (PIB).
La administración actual, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, considera crucial que la economía mexicana no dependa únicamente de la apertura comercial y la atracción de inversión extranjera. Según su perspectiva, se requiere un entorno que fomente la innovación para evitar que los beneficios de la apertura se concentren en unos pocos sectores y regiones, dejando rezagado a gran parte del tejido productivo nacional.
Para maximizar el potencial de la relocalización (nearshoring) y reconfigurar las cadenas de valor globales, Sheinbaum enfatiza la necesidad de que México se transforme en un país innovador, y no solo en un centro de ensamblaje. Esto implica un aumento significativo en la inversión pública y privada en ciencia, tecnología e innovación, así como garantizar que el conocimiento generado tenga aplicaciones prácticas en procesos productivos y servicios con alto valor agregado.
Las proyecciones para el futuro son ambiciosas, ya que se espera alcanzar un grado de apertura comercial del 74.5% para 2030. Cabe recordar que en el sexenio anterior se logró un máximo nivel de 80.6% en 2022, lo que pone de manifiesto el reto que enfrenta la economía para continuar diversificándose y creciendo.
Otra parte significativa del panorama económico es la reciente firma del Acuerdo Comercial Interino y el Acuerdo Global Modernizado México-Unión Europea, llevado a cabo el 22 de mayo de 2026 en Ciudad de México. Este acuerdo no solo refuerza el marco jurídico bilateral, sino que también facilita el acceso preferencial a un mercado de alrededor de 450 millones de personas, promoviendo así la cooperación en comercio, inversión, innovación y desarrollo sostenible.
Además, entre enero y mayo de 2026, México experimentó una notable disminución del 23.2% en importaciones desde países que no cuentan con tratados de libre comercio. Esta variación se produjo tras la implementación de aranceles de entre 5% y 50% a 1,463 productos, afectando importaciones por un total de 52,000 millones de dólares —aproximadamente el 8.6% del total de las compras foráneas.
Por otro lado, el 5 de septiembre de 2025, México y Brasil reanudaron conversaciones para profundizar los Acuerdos de Complementación Económica No. 53 y No. 55, realizando siete reuniones virtuales de alto nivel hasta febrero de 2026.
En suma, mientras México avanza hacia una mayor apertura comercial y busca posicionarse en el escenario global mediante la innovación, queda claro que el desafío se centra en la implementación efectiva de estas medidas. El camino hacia una economía diversificada y competitiva está aún por desarrollarse, con la mirada puesta en 2030 y más allá, en un mundo cada vez más interconectado.
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