La adopción de la inteligencia artificial (IA) en México presenta un panorama preocupante, con solo un 8% de las empresas de 10 o más empleados implementando estas tecnologías, según un reciente estudio del Centro México Digital (CMD). Esta cifra posiciona al país por debajo del promedio de la OCDE, que se sitúa en aproximadamente 20.1%, y a gran distancia de naciones líderes como Dinamarca y Suecia, donde la adopción supera el 35%.
Este rezago no solo indica un atraso tecnológico, sino que también actúa como un termómetro de competitividad. La IA se ha convertido en una herramienta crítica que trasciende sectores, similar al impacto que alguna vez tuvo la electricidad o Internet. Su efectividad y su impacto económico dependen no solo de la disponibilidad de herramientas, sino de capacidades previas que incluyen capital humano, infraestructura digital adecuada, inversión en innovación y calidad institucional.
Alberto Farca, director de Investigación del CMD, destaca que México se encuentra en una etapa muy temprana de adopción de la IA. La realidad es que el país aún no ha alcanzado una masa crítica para cambiar su trayectoria: puede permanecer estancado o avanzar rápidamente mediante decisiones políticas y mayores inversiones.
La situación es aún más compleja al considerar que la adopción avanza a dos velocidades. En empresas pequeñas con menos de 50 empleados, la implementación de IA es del 6%, mientras que en las grandes, con 251 o más empleados, la cifra asciende a un 17%. Esta diferencia de 2.8 veces refleja desigualdades en el acceso a talento, infraestructura y capital.
Regiones como Nuevo León lideran la adopción con un 12.6%, seguidas de Tamaulipas y la Ciudad de México, mientras que estados como Chiapas muestran cifras alarmantes, con solo un 5.3%. Esta disparidad regional podría ampliarse si no se toman medidas decididas.
El estudio también revela que la adopción de IA varía entre sectores. Los servicios corporativos y los medios tradicionales tienen tasas cercanas al 20%, mientras que sectores como la salud y la agricultura se quedan atrás. Esto resalta la necesidad de una política pública específica para cada sector, ya que no hay una solución única para todos.
El CMD subraya que el impacto positivo de adoptar IA es evidente. Cada incremento del 10% en la proporción de empresas que implementan esta tecnología está asociado a un incremento del 5.2% en producción bruta y un 3.8% en salarios.
Con miras al futuro, el estudio sugiere tres escenarios posibles para 2030: un conservador que limitaría la adopción al 20%, un moderado que alcanzaría el 35% y un optimista que podría llevarla hasta el 50%. Es claro que el desenlace dependerá de la inversión y de las decisiones políticas que se implementen.
Sin embargo, el camino hacia la adopción masiva de IA enfrenta varios cuellos de botella. Entre ellos están la falta de una estrategia nacional integrada, infraestructura digital insuficiente, brechas de talento, y una inversión en investigación y desarrollo que apenas alcanza el 0.3% del PIB. Además, solo el 20% de las empresas cuenta con especialistas en TI o ciberseguridad, lo que limita la confianza para implementar sistemas de IA.
El CMD propone una estrategia habilitadora que incluya la creación de una estrategia nacional de IA, la movilización de inversiones en infraestructura y capacidades, la capacitación masiva y la mejora en la calidad y disponibilidad de datos. Todo esto es esencial para evitar que México se quede rezagado frente a otras naciones que ya están avanzando en la adopción de IA.
Con estos datos, queda claro que la urgencia de actuar es inminente. Sin una intervención decidida, el país podría perder una oportunidad crucial para transformar su economía mediante la inteligencia artificial.
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