En el contexto de la creciente crisis del fentanilo, que ha cobrado miles de vidas en Estados Unidos, se ha observado un notable cambio en la dinámica de cooperación entre México y el país vecino desde el final del primer mandato de Donald Trump en 2020. En aquel entonces, la epidemia ya había encendido las alertas, evidenciando la conexión entre los carteles mexicanos y la proliferación de opioides sintéticos, manufacturados con precursores provenientes de China.
A partir de 2024, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, se intensificaron las acciones gubernamentales contra el tráfico de fentanilo. Este enfoque llegó en un momento crucial, ya que las cifras de muertes por sobredosis en Estados Unidos alcanzaron casi 74,000 en 2022. Sin embargo, la estrategia resultó en una disminución del cruce ilegal de fentanilo, algo que no se había visto en años. Para mediados de 2025, la ONU ya advertía sobre una tendencia a la baja en el mercado del fentanilo en Norteamérica, atribuida a las acciones de incautación en México.
Una de las claves en este cambio ha sido la presión renovada de un Trump de regreso en la Casa Blanca, que utilizó la exigencia de resultados en la seguridad como herramienta en sus negociaciones comerciales con México. Con el reforzamiento de las fronteras y una mayor militarización, el Gobierno mexicano lanzó la “Operación Frontera Norte”, centrada en cortar las líneas de suministro de drogas hacia Estados Unidos. Esta estrategia ha marcado un hito, golpeando de manera contundente al Cartel de Sinaloa, el principal productor de fentanilo.
Desde octubre de 2024 hasta finales de 2025, las agencias de seguridad mexicanas incautaron 1.8 toneladas de fentanilo y desmantelaron cerca de 1,900 laboratorios de producción de drogas, además de capturar a alrededor de 41,000 presuntos miembros del crimen organizado. Estas cifras reflejan un esfuerzo significativo por parte del Gobierno de Sheinbaum, contrastando con la inacción percibida durante el mandato de su predecesor.
En el ámbito de las fronteras, las estadísticas son reveladoras. En 2025, la Patrulla Fronteriza confiscó 4.5 toneladas de fentanilo, un decrecimiento del 52% respecto al año anterior. Al mismo tiempo, las muertes por sobredosis en Estados Unidos mostraron un descenso del 35% comparado con 2022, lo que señala una mejora notable en la crisis de salud pública relacionada con el opioide.
El tema de la migración también ha sido un área de éxito en esta nueva política. Hasta noviembre de 2025, la detención de migrantes irregulares en México se redujo en un 95% en comparación con el año anterior, lo que responde tanto a la respuesta de México como a las políticas más estrictas de Estados Unidos en la frontera. Esta reducción ha ido de la mano con la disposición de 10,000 guardias nacionales en la frontera, mandatarios que buscan frenar tanto el tráfico de drogas como el cruce ilegal de migrantes.
En términos de violencia, los resultados son igualmente alentadores. En 2025, se registraron 22,415 homicidios dolosos, lo que significa una disminución del 27% respecto a 2024, logrando así la cifra más baja en una década. Este descenso se atribuye a un cambio en la táctica gubernamental hacia un enfoque más ofensivo y coordinado entre las fuerzas de seguridad.
Es importante señalar que, mientras México exhibe cifras que sugieren un progreso en su lucha contra el crimen, Sheinbaum ha expresado que también es imperativo que Estados Unidos adopte un enfoque más contundente en la desarticulación de las redes criminales que facilitan la droga en su territorio. La interconexión entre las estrategias de ambos países es crucial para abordar los problemas de narcotráfico y adicciones desde un enfoque integral.
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