Durante años, la economía mexicana ha enfrentado una realidad preocupante: un estancamiento que se ha prolongado por siete años. A pesar del enorme gasto en programas sociales y desarrollos impulsados por el Gobierno de Morena, el crecimiento económico ha sido inexistente. En contraste, la administración del ex presidente Enrique Peña Nieto cerró con un crecimiento del 2.4%, superando el aumento poblacional.
Hoy, el panorama es desalentador. Desde la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, la economía no solo ha dejado de crecer, sino que ha entrado en un ciclo donde cada año, más mexicanos dependen de un recurso cada vez más escaso. Una porción de los bienes y servicios disponibles se reparte entre una población en crecimiento, lo que inevitablemente empobrece al país.
Esta situación es particularmente alarmante si se considera que, en la calle, los ciudadanos experimentan una inflación que, lejos de ser el 3.99% oficial, se siente más cercana al 15%. La creación de empleos, según el gobierno, ha sido distorsionada; muchos de estos “puestos” han sido simplemente formalizaciones de trabajos que ya existían, reflejando una realidad muy diferente a la presentada.
El tipo de cambio del peso, actualmente fluctuando entre 17 y 25 pesos por dólar, no puede ser atribuido en su totalidad a un mal manejo gubernamental; este es el resultado de un modelo de comercio influenciado por años de políticas neoliberales. Sin embargo, lo que es innegable es la necesidad de una ética gubernamental basada en la honestidad, ya que la desconexión entre la realidad económica y la narrativa oficial se vuelve cada vez más evidente para la población.
Si bien no estamos en una crisis financiera inminente, México atraviesa lo que podría describirse como una deshidratación económica. Esta crisis silenciosa ha llevado a que 137 millones de mexicanos enfrenten un futuro incierto, con cada vez menos oportunidades de mejorar su calidad de vida. Con un crecimiento de apenas 0.3%, y un retroceso del -1.0% en comparación con el crecimiento poblacional, aspectos fundamentales como la educación y la salud están en un estado preocupante.
Las escuelas no reciben las mejoras necesarias y, por ende, los jóvenes mexicanos quedan en desventaja ante sus pares en el resto del mundo. Lo mismo ocurre en el sector salud, donde la falta de infraestructura y medicamentos de última generación limita las oportunidades para una atención adecuada.
Por si fuera poco, la infraestructura carece de inversión, lo que impacta la calidad de vida al limitar el tiempo que los trabajadores pueden dedicar a sus familias. La realidad es, lamentablemente, que México se está empobreciendo cada día más, y las esperanzas de un futuro mejor se ven cada vez más distantes.
En conclusión, una revisión honesta y crítica de la situación económica actual es urgente. La falta de crecimiento y la creciente pobreza no solo afectan a un sector de la población, sino que deberían ser motivo de preocupación nacional. Un cambio en el enfoque y la transparencia en la comunicación podrían ser pilares fundamentales para comenzar a revertir esta tendencia devastadora.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/01/Atencion-visitantes-acceso-a-Laguna-69-regulado-75x75.png)
