Pedro Baños, un reconocido autor de geopolítica en el mundo hispanohablante, ha visitado recientemente México para presentar su obra Geohispanidad, editada por Ariel (Planeta). En su libro, Baños plantea una audaz premisa: la posibilidad de que México se transforme en la capital de un nuevo imperio hispano.
Durante su presentación, Baños argumentó que México está equipado para asumir este papel por varias razones concretas. Con un territorio de casi dos millones de kilómetros cuadrados, México es significativamente mayor que España. Además, su población se acerca a los 140 millones de habitantes, lo que representa un considerable recurso humano. En términos de recursos naturales, el país se distingue por su abundancia: posee hidrocarburos, minerales estratégicos, así como oro, plata, cobre y, recientemente, litio. A esto se suma la presencia de instituciones educativas de renombre mundial, como el Tecnológico de Monterrey.
No obstante, la idea de que México lidere Hispanoamérica plantea desafíos. Las políticas exteriores recientes del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum han sido criticadas por su enfoque considerado dogmático y etnocentrista. Baños sostiene que el cambio hacia un liderazgo regional dependería esencialmente de una educación empoderadora que promueva un conocimiento histórico esclarecedor, sin caer en distorsiones.
Baños también hizo referencia a las relaciones entre México y España, sugiriendo que las demanda de disculpas por parte de AMLO a España por los abusos históricos carecen de fundamento lógico, especialmente en el contexto de la búsqueda de la nacionalidad española por algunos miembros de su familia. Esto demuestra la complejidad de las relaciones internacionales en un entorno donde los lazos entre países de habla hispana son a menudo endebles.
La cuestión de la integración latinoamericana es otro pilar de su argumento. Baños alude a la unión europea, donde, a pesar de las diferencias nacionales, impera una colaboración efectiva. En su visión, la comunidad iberoamericana debería unirse respetando las particularidades de cada nación, aprovechando el idioma y la historia compartida.
En un contexto mayor, Baños analizó la reciente presencia de barcos de guerra estadounidenses en el Caribe venezolano, viéndolo como una maniobra geopolítica dirigida principalmente contra China, dado que esta nación está intensificando su influencia en América Latina. Al referirse a Venezuela, Baños lo considera un “laboratorio” para las tácticas de Trump, quien, según él, no cederá fácilmente ante el costo de un posible fracaso.
El autor también destaca la actual tensión en la geopolítica mundial, en la que Estados Unidos se siente amenazado por la creciente influencia de otras potencias, como China, en aspectos relevantes como tecnología. En este sentido, reconoce que la política exterior de una nación no puede desligarse de su política interna, resaltando la importancia de entender las dinámicas internacionales en cualquier estrategia nacional.
En definitiva, Baños ofrece un análisis profundo y provocador sobre el potencial de México y el papel de Hispanoamérica en el actual orden mundial, invocando una reflexión sobre la unidad y la colaboración en un contexto geopolítico en transformación.
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