La reciente iniciativa en sostenibilidad en México marca un hito significativo con el lanzamiento de un proyecto piloto de comunidad regenerativa. Este modelo va más allá de las convencionales prácticas sostenibles, buscando transformar la forma de vida desde lo local, en armonía con el entorno, las raíces culturales y el desarrollo económico. La localidad elegida para este innovador experimento es José María Morelos, en Quintana Roo, un área rica en cultura viva, biodiversidad, y una juventud llena de potencial.
El líder de este proyecto, Carlos Dehesa, un consultor internacional originario de Chetumal, ha enfatizado que la elección de esta región no se basa en lo que le falta, sino en todo lo que posee, lo que representa una oportunidad transformadora. Con el respaldo de ONU-Hábitat, este modelo busca establecer un nuevo contrato social territorial que promueva una regeneración genuina del tejido económico, social y ambiental mexicano, apoyándose en cuatro pilares: resiliencia ecológica, identidad cultural, economía circular y participación ciudadana.
Este enfoque se distancia de las prácticas extractivas y asistencialistas, proponiendo un desarrollo basado en la activación de los “recursos invisibles” de las comunidades locales. Las metodologías de mapeo socioterritorial y gobernanza local se convertirán en herramientas fundamentales para este proceso, permitiendo que cada decisión en áreas como infraestructura y vivienda esté guiada por datos concretos y una visión participativa.
La colaboración con la Universidad Intercultural Maya, así como la participación activa de actores locales y juventudes mayas, permitirá la creación de emprendimientos circulares y una formación en liderazgo regenerativo y alfabetización ecológica. Esto se alinea con las proyecciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que anticipa la posibilidad de generar hasta un millón de empleos verdes en México para 2030, promoviendo oportunidades reales en campos como la bioconstrucción y el turismo responsable.
El turismo, un pilar central del proyecto, se desarrollará evitando los errores de modelos extractivos anteriores, como el de Tulum, y optando por un enfoque de economía circular y gobernanza comunitaria. La intención es construir una propuesta que honre y potencie el territorio, creando un modelo que no se conciba como una receta exportable, sino como una metodología adaptable a diferentes regiones del país.
Cada comunidad, con sus particularidades, tiene un rostro distinto de regeneración. Dehesa destaca que la clave está en la “escucha profunda” de estas particularidades para poder replicar el éxito en otros estados como Puebla, Hidalgo, Chiapas y Tlaxcala.
Además, el impacto de esta iniciativa se extiende a un ámbito global, ya que Dehesa liderará el Pabellón de México en la COP30 y se está produciendo un documental titulado “Ciudades que hablan”, que presentará este modelo como una parte integral de la nueva narrativa mexicana ante el cambio climático. “México no solo reacciona, lidera”, concluye Dehesa, subrayando la importancia de comenzar desde las raíces locales y desde la dignidad.
Este contenido se basa en información publicada originalmente el 5 de junio de 2025, ofreciendo una visión contemporánea de la sostenibilidad en México y las oportunidades que emergen desde lo local.
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