La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha actualizado sus pronósticos para el crecimiento económico en la región, elevando la previsión para este año a un 2.4%. Este ajuste, realizado el 24 de octubre de 2025, se basa en la observación de un “entorno internacional menos adverso”, aunque el organismo advierte que el impulso externo al crecimiento se ha desacelerado, manteniendo a la región en una trayectoria de bajo crecimiento.
La Cepal también ha confirmado su estimación para 2026, manteniéndola en 2.3%. Esta es la tercera mejora en las proyecciones desde que comenzó la guerra comercial impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, que afectó a gran parte de los socios comerciales de América Latina.
Entre los países que se benefician de esta tendencia, se destacan Venezuela, Paraguay y Argentina, con tasas de crecimiento del 6%, 4.5% y 4.3% respectivamente. Estos países se sitúan en la cima de la lista, seguidos de Panamá (4.1%), Costa Rica (3.8%) y Guatemala (3.7%). Mientras tanto, México se ubica en la parte más baja de la tabla de crecimiento regional, con un modesto 0.6%, muy por debajo de sus pares en la región.
Sin embargo, el panorama no es homogéneo para todos. Las islas del Caribe, excluyendo a Guyana y su notable auge petrolero, proyectan un crecimiento del 1.9%, mientras que Bolivia se sitúa en un 1%. En el lado negativo, Cuba y Haití están clasificados como los únicos países que verán una contracción en su economía, con decrecimientos de -1.5% y -2.3%, respectivamente.
Es importante señalar que Latinoamérica es reconocida como la región más desigual del mundo, y a pesar de las mejoras en las proyecciones, el crecimiento ajustado para 2023 y 2024 se posiciona en un 2.3%. Si se concretan las estimaciones más recientes, el crecimiento promedio del PIB regional para el período 2017-2026 será apenas del 1.6%, reflejando los desafíos económicos subyacentes.
La Cepal también hace hincapié en la necesidad de una transformación productiva más acelerada para salir de lo que consideran una “trampa de baja capacidad para crecer”. Abogan por estrategias que impulsen el crecimiento económico, diversifiquen las economías y, en consecuencia, generen más y mejores empleos.
La situación actual presenta un claro llamado de atención para los países de la región: aunque existen signos de mejora, el camino hacia un crecimiento sostenible y significativo aún está lleno de obstáculos que deben ser enfrentados con políticas efectivas y transformadoras.
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