En el año 2025, la economía mexicana se enfrenta a un estancamiento notable, con un crecimiento proyectado de apenas 0.0%. Esta situación, analizada por el equipo de estudios económicos de Banamex, se debe a una serie de factores interrelacionados que afectan tanto el panorama interno como el externo.
Uno de los elementos clave es el contexto de las altas tasas de interés, que aunque han disminuido recientemente, seguían impactando negativamente a la economía. En 2024, estas tasas alcanzaron niveles preocupantes, lo que condujo al Banco de México a iniciar un ciclo de descenso que actualmente coloca las tasas en un 8.00%, una notable caída desde el 11.25% registrado en 2023.
Adicionalmente, el manejo fiscal del gobierno el año anterior ha sido objeto de críticas, tras alcanzar un déficit que se considera el más elevado en tres décadas. Este desenfreno en el gasto público ha elevado la deuda pública a un 60% del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual es motivo de preocupación y ha requerido acciones correctivas urgentes por parte del gobierno, que parece haber reconocido la insostenibilidad de dicho déficit.
La incertidumbre, tanto externa como interna, también juega un papel importante en este estancamiento. En el ámbito internacional, la relación de México con Estados Unidos continúa siendo un punto de tensión, especialmente a la luz de las políticas comerciales del país vecino. Por otro lado, la incertidumbre generada por la elección de nuevos miembros del Poder Judicial a nivel local añade otro nivel de riesgo para la estabilidad jurídica y económica.
Sergio Kurczyn, director de estudios económicos de Banamex, enfatiza que esta incertidumbre jurídica es crucial, pues el futuro crecimiento económico depende en gran medida de la confianza en el sistema y las reglas del juego.
En un giro diferente, Banamex se mantiene firme en su compromiso con la prevención del lavado de dinero, respondendo a preocupaciones relacionadas recientemente con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Aseguran que su operación sigue estándares internacionales rigurosos en la gestión de riesgos y controles internos, con el objetivo de no solo cumplir con las regulaciones en ambos países, sino también de fomentar un entorno propicio para el crecimiento económico.
La combinación de tasas de interés elevadas, un manejo fiscal polémico, y la incertidumbre en el contexto internacional y local han configurado un paisaje económico vulnerable para México en 2025. A medida que el país navega por estos desafíos, el impulso esperado del sector externo se asume como un salvavidas, aunque la situación requiere atención continua y una adaptación estratégica por parte del gobierno y las instituciones financieras.
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